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jueves, 31 de octubre de 2013

Recopilatorio de Relatos especial Halloween

Recopilatorio de relatos para pasar miedo en esta noche de Halloween, y tengo el gran honor de formar parte de él con uno de mis relatos Z!! espero que disfrutéis con su lectura :)



miércoles, 30 de octubre de 2013

Pandora Magazine

Hola a todos!!

Me gustaría comunicaros que uno de mis relatos ha sido seleccionado en la web Pandora Magazine para su especial de Halloween. Éstos relatos seleccionados saldrán a la luz durante todo el día 31 de Octubre. Dar las gracias a Pandora Magazine por esta oportunidad, espero que disfrutéis con su lectura!



jueves, 24 de octubre de 2013

Doble Oscuridad

Katie estaba cubierta de sangre. El bonito vestido azul que había comprado para el baile de graduación parecía marrón por la mezcla de colores, y su pelo castaño se le pegaba a la cara. Sintió el áspero tacto del asfalto contra sus pies descalzos. «Pero qué he hecho…», seguía conmocionada y no paraba de mover la mano con la que sujetaba el martillo. «Las he matado…por dios, las he matado».

Estaba delante de su casa, sola y asustada. «Soy un monstruo». Pero una voz aguda retumbó en su cabeza, la misma que siempre le decía que hiciera cosas malas «Se lo merecían, ellas se lo merecía, igual que se lo merecen todos».

Recordaba sólo detalles de lo ocurrido. Su madre diciéndole que parecía una puta vestida así, el martillo en su mano, y como de pronto estaba sobre ella pegándola sin parar. La sangre de su madre manchó su vestido y las paredes, y trozos de hueso y cerebro se esparcieron por todo el salón. «Ella te insultó, se lo buscó, tu sólo hiciste lo que tenías que hacer», esa voz no dejaba de susurrarle cosas. Tenía algo que le aterraba pero a la vez le resultaba demasiado familiar. Recordó también como su hermana Linda entró en la casa y presenció parte de la escena. Katie fue a por ella y le asestó tal golpe que su cráneo se partió en mil pedazos.
Pero ahora debía hacer algo más grande. «Es lo que hay que hacer, y lo sabes». Sonrió, se dio cuenta que aquella voz era la suya propia. Soltó el martillo y cogió un bidón de gasolina y una caja de cerillas del trastero.

Tenía que ir al baile de graduación aquella noche. Y quemarlo todo.
Vació el bidón repartiéndolo por toda la sala de baile. Esperó y esperó, escondida en un rincón. Cuando todos sus compañeros entraron con promesas de una noche inolvidable, encendió una cerilla.

Y, aceptando su propia locura, incendió todo con una sonrisa malévola en sus labios.


miércoles, 23 de octubre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 3 por Elizabeth Thor



Dane Dehaan es Bob
La noche se podría romper en mil pedazos, estaba tan estrellada que por unos minutos Jack se quedó en silencio con la botella entre las manos mirando el infinito cielo, Tommy su amigo sufría al verlo tan callado y suponía que pensaba que le quedaba poco tiempo. Era tan tortuoso pensar que no tu tiempo se terminaba que estabas a punto de caducar y morir para siempre, no era como esos videojuegos con los que se criaron que podías contar con tres vidas y con suerte con un continúe.
Jack se levantó y estrello la botella contra la pared, estaba tan agobiado por todo que no sabía cómo expresarse, no sabía si gritar o comenzar a llorar, sintió la mano de su amigo en su hombro dándole algo de apoyo:
-Jack por favor….
Jack se giró y miro a Tommy a los ojos:
-Lo que me jode es Melissa, ella también morirá quisiera darle mis 18 años de vida para que ella no sepa lo que es la muerte….
Un leve sonido rompió el silencio que envolvía a los dos chicos, miraron a su alrededor viendo a un grupo de niños que poco a poco salían de la oscuridad, en sus manos unos cuchillos. Los niños perdidos de la ciudad, los marginados y olvidados por sus olvidados padres. Jack y Tommy levantaron sus manos esperando casi lo peor, una de esas sombras se acercó a ellos y no era un niño como los demás. Jagger de 16 años con una perfilada sonrisa en su pálido rostro, con una gorra de béisbol y que vestía totalmente de negro. Este llevaba una pistola entre sus manos:
-Sera mejor que nos deis todo lo que a veis encontrado o mis niños os cortaran en trocitos.
Jagger siempre se las arreglo en tener bajo su tutela a los niños que nadie quería en las calles, antes de encontrarlos muertos de hambre o asesinados por diversión él les daba un hogar y les enseñaba a robar para el:
-Cuál es tu nombre y por qué nos hacéis esto-Dijo Jack.
-Mi nombre es Bob Jagger y mis niños están hartos de ser el blanco de vuestros odios, queremos lo que nos pertenece….solo somos los niños perdidos.
Jack vio como toda la noche se fue al garete cuando el grupo de niños se llevaron las cajas de vino, las venderían al mejor postor para conseguir algo de alimentos. Como había aparecido Jagger desapareció con sus pequeños, volverían a la vieja fábrica donde vivían. Los primeros recuerdos de Bob fueron del hospital infantil, ya que estaba bastante enfermo y se pasó bastante años encerrado, su única compañía su hermana mayor y su madre. Cuando todo paso todos los enfermeros y médicos murieron, su hermana se quedó junto a él y milagrosamente su enfermedad desapareció. Desde ese día comenzaron a recoger niños de las calles, esos pequeños errores de las jóvenes madres que nadie quería el y su hermana les daban un hogar. Hasta que Matt y sus compinches destrozaron toda su vida matando a quien más quería y quitándole su comida, les obligo a robar.
Tommy corrió hacia su moto viendo que les habían destrozado las llantas. Tommy cayo de rodillas enfadado por perder su moto, Jack  se acercó a su compañero y poso sus manos en su hombro, este levanto su mirada con unos ojos cuasi llorosos:
-Venga Tommy vamos al Bar de Andrew……creo que no han jodido la noche.
En las entrañas de la ciudad había un pequeño bar donde el alcohol corría como el dinero entre las manos de niños que habían crecido demasiado pronto. En aquel pequeño sub mundo era donde Andrew podía pagar bastante bien por algunos barriles de cerveza o cualquier clase de licor, el dinero corría fácilmente por sus manos si no fuera por los abusivos impuestos de Matt el seria su perro faldero, pero solo podía pensar en su dinero y le convertía en un enemigo en la sombra, sus aliados y amigos eran los que le podían darle algo de beneficio. Andrew un chico delgaducho de unos 14 años, con el rostro lleno de pecas y sus grandes ojos azules siempre había vivido en aquel bar, sus padres trabajaron duro para conseguir sacarlo hacia delante. Siempre jugándosela con las mafias locales para que no cerraran su pequeño mundo, el niño mientras jugaba veía como su familia vivía allí entre alcohol y toda clase de vicios. Desde muy pequeño escuchaban las peleas en el local y las manchas de sangre rodearon sus pequeños pies. Era una noche bastante tranquila y con poca clientela, por eso Andrew aprovechaba para jugar un poco con su Game Boy  y jugar al penúltimo Mario Bross. Sonaron las oxidadas puertas del local cuando entro Daisy, la jovencita de 16 años ya había terminado su jornada en su esquina y quería algo de diversión. La chica rubia de pelo extremadamente despeinado y exageradamente pintada, quería gastarse lo ganado con su cuerpo en algo que la emborrachara. Su vestido marcaban sus peñas curvas de adolescente. Ella se acercó a Andrew y le agarro fuertemente de la camisa apartándolo su vista de su videojuego, dándole un largo beso en la boca.
-A hora que conseguido que me hagas caso quiero que me pongas unos chupitos de vodka, quiero quitarme este mal sabor de boca….

Chloë Grace Moretz es Daisy
Andrew cogió la botella de vodka y le sirvió un chupito a la chica, esta se lo bebió rápidamente y cogió la botella de encima de la barra para seguir con su fiesta particular. Comenzó a bailar lentamente la canción de nirvana que sonaba, era casi su banda sonora de su paso de una cría de colegio de monjas a una prostituta de las peores calles. Pero no tenía solución desde que prendió fuego al incendio que arraso a la cárcel llamado colegio donde vivía.
Jack y Tommy entraron en el local, al verlo Andrew se froto sus manos y una sonrisa apareció en su rostro. Daisy poso sus manos en los hombros de Jack y sonrió ya que quería pasarlo bien ya que estaba a punto de despegar su borrachera:
-Yo soy una entrenadora Pokemon y estoy buscando a mi mascota para esta noche…te apuntas guapo.
Tommy miro tímidamente al suelo al escuchar a la chica, Andrew eso no le hizo mucha gracia ya que esperaba hacer negocios con ellos. Que su querida amiga estuviera molestando no le hacía gracia:
-Daisy los niños mayores queremos hacer negocios por que no te largas y sigues emborrachándote.
Daisy enfadada le enseño el dedo corazón a Andrew y prefirió seguir bailando con su botella. Tommy miro a Jack y trago saliva, no sabía cómo decirle a Andrew que había perdido unas cuantas botellas por culpa de unos niños:
-Andrew hemos tenido un pequeño problema-Dijo Tommy.
Jack miro a su amigo y asintió con la cabeza e hizo un pequeño gesto para que le dejara seguir hablando a él.
-Andrew habíamos encontrado unas cajas de vino en el puerto pero un tal Jagger nos la quito, iba con unos 30 niños que nos rodearon y nos podían haber rajado entre ellos…
Andrew enfadado ya que había perdido su remesa de bebidas, lanzo un largo suspiro y miro a Tommy y a Jack:
-Maldita sea por ese maldito cabrón ya no podrá pagarle los impuestos a Matt.
Podría ser que estuviera enfadado pero los chicos que tenían delante suyo eran sus únicos amigos, abrió la nevera y saco un par de cervezas:
-Al menos no os han hecho un agujero más esos niñatos, anda beber ya que nos quedan poco tiempo.
Tommy cogió la cerveza y asintió agradecido por la bebida a su amigo, una sonrisa apareció en su rostro cuando Jack brindo con él.
Daisy no dejaba de bailar alocadamente, entre sus manos un bote de pegamento industrial para colocarse a un más. Con sus bailes se acercaba a los chicos sentados en las mesas, la jovencita con su forma sexual de comportarse era lo que más llamaba la atención entre los chicos del bar, mientras que alguna chica la miraban como si fuera una ramera más.
Por la puerta entraron dos hombres de Matt, Sam un joven de 16 años de cuerpo fibrado y de poca estatura. Tenía un gran problema con el acné que le hacía tener un asqueroso aspecto por su pubertad adolescente, tan asqueroso personaje como pérfido y violento. Con estaba gran Jim un chico de su misma edad, corpulento y obeso con la cabeza rapada, con pequeños ojos inexpresivos. Con una inteligencia bajo mínimos. Sam sonrió le gusto esa imagen tan sexual de Daisy y se acercó a ella, sentía como su forma de bailar le excitaba totalmente. Cuando la joven sintió como Sam le pasaba la mano por la cintura, cuando comenzó a sentir sus asquerosas manos en su cuerpo se apartó de. Enfadado el chico la cogió fuertemente de la cintura y le miro a los ojos:
-Quieres pasarlo bien conmigo cariño-Dijo Sam.
-Estoy fuera de servicio y encima eres repugnante..
Sam le dio una bofetada y la chica cayó al suelo, Tommy se quedó mirando lo que pasaba ya que se sentía impotente al ver como hacían daño a la chica. Jack le susurro algo al oído:
-Sera mejor que no hagamos nada, meterse con los hombres de Matt no es lo mejor del mundo....si no quieres acabar en la cuneta.
Sam la cogió del brazo y la levanto del suelo, la pobre prostituta tenía la nariz sangrando y comenzó a sentir como ese asqueroso personaje la sobaba, le frotaba su asquerosa piel grasienta por su bonito rostro. Andrew miro a su amigo en la barra solo esperando que hicieran algo:
-Jack joder haz algo es Daisy.
Jack agacho la cabeza y lanzo un largo suspiro:
-Tú sabes que es una estúpida idea meterse con ellos, quiero consumir mis 18 años de vida, no quiero morir antes…
-Tommy?-Dijo Andrew.
-Lo siento Andrew…..
La mano se Sam se metió en la estrecha mini falda de Daisy, para notar aquello tan caliente que tenía entre las piernas eso que le volvía, era con aquello que el chico no podía parar de pensar durante horas y le despertaba por las noches para masturbarse, su obsesión las prostitutas.
Andrew enfadado saco su escopeta y apunto a Sam y a gran Jim:
-Hijo de puta deja a la chica, he jugado demasiadas veces a GTA para tener la sangre fría de reventaron los sesos…
Andrew les lanzo un fajo de billetes:
-Aquí está el dinero de Matt, a hora largaos….

Frankie Muniz es Andrew
Sam comenzó a recoger los billetes bajo los cañones de la escopeta de Andrew, el miedo se comenzó a palpar en el bar ya que en cualquier momento comenzaría la lluvia de plomo. El chico enfadado con el tabernero  le señalo y comenzó a gritarle:
-Nosotros nos vamos ya que has tenido mucha suerte de tener el dinero de Matt, pero la próxima vez te juro que me follare a tu amiguita delante de tu puto cadáver.
Los dos hombres de Matt salieron del Bar, para continuar su recogida de dinero por toda la ciudad. Daisy se acercó al grupo de chicos y se puso a su lado:
-A Daisy Stuart no se puede follar gratis se una chica de mucha calidad.
Miro a Tommy y comenzó a sonreír mirándole a los ojos, este agacho la cabeza muerto de timidez, la chica le acaricio lentamente la frente y paso sus dedos por sus labios:
-Tranquilo no te voy a comer, me gustan tanto los chicos tímidos sois tan dulces.
Andrew encendió su consola y miro a Jack enfadado:
-Es increíble que nunca te metas en ningún problema con los hombre de Matt....No te importa nadie Jack.
Jack le dio un largo trago a su bebida:
-Sé que enfrentarse a ellos es demasiado malo para mi salud, quiero estar hasta el último día con Melissa y no quiero ninguna clase de problema.
Jack y Tommy salieron del bar de Andrew para comenzar su largo viaje, sin motos llegar a su hogar era una hora de camino. El frío no acompañaba nada en aquellos días, el gélido ambiente parecía abrir las puertas al invierno. En uno de los callejones de la ciudad, en un cubo de basura fue donde termino el cuerpo sin vida de Daisy ya que no quiso acostarse con Sam aquella noche. Unas cuantas cuchilladas y su vida se escapó por sus bonitos labios.
Sam limpio su navaja de sangre y se guardaba en su chaqueta las bragas de la pobre prostituta.
.... Capítulo 4 ....

lunes, 21 de octubre de 2013

Para los amantes del terror llega Don't Dead Open Inside

Pronto llega Halloween, y con la llegada de esta fecha tan señalada llega Don't Dead Open Inside, un blog dedicado al terror con un toque original y diferente. Creado por Akinha Cano, organizadora de las dos primeras Zombiewalks de Barcelona y por una servidora, os traeremos reseñas, reportajes, noticias...todo lo relacionado con el horror con humor y desenfreno para darle nuestro toque a uno de los temas que más nos apasiona. Esperamos que disfrutéis con este nuevo proyecto y que nos acompañéis en un viaje lleno de delirios y locura, ¡¿te lo vas a perder?! :)

Don't Open Dead Inside en redes sociales:

jueves, 10 de octubre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 2

Matt se estaba aburriendo. Escuchaba atentamente lo que le decía ese chico de doce años que había robado una gallina de su propiedad.

Estaban en el comedor del gran hotel que utilizaba como cuartel general y hogar. Era una sala grande, con enormes ventanales y una mesa en el centro que habían colocado en modo de estrado. El suelo estaba cubierto de elaboradas alfombras de colores cálidos que estaban empezando a deshilacharse por la falta de cuidado, y en la pared había una gran lámpara de araña a la que le faltaban ya unos cuantos cristales. Matt Nolan, un chico de diecisiete años fuerte, no muy alto y de espeso pelo castaño oscuro era el señor de la ciudad, por lo que también impartía ley, su ley, ante cualquier tema. Quien la infringía, sabía que iba a recibir lo que para Matt era un justo castigo y el resto de la ciudad, una crueldad gratuita. Se había puesto una camiseta de tirantes negra, unos tejanos gris oscuro y unas botas de cuero negro, su ropa favorita para impartir su justicia, algo que le daba un aspecto despreocupado y agresivo.

El chico se excusaba y sollozaba todo el rato, estaba muy nervioso y asustado, y a pesar de que a Matt le gustaba que le tuvieran miedo, le estaba resultando muy pesado oír tanta palabrería.

—Ya basta — dijo con severidad y clavó sus ojos azules en los del chico — Ya has dicho lo que tenías que decir, y de paso te has repetido mil veces.

— Pero, pero… yo… teníamos hambre, mis hermanas, se están muriendo… —empezó a balbucear el acusado.

Matt lo miró detenidamente, era un chico bajito para su edad, de cabello rubio mal cortado y estaba sucio de tierra y sangre. La tierra debía de ser porque le habían tenido que llevar a rastras desde la comisaría, y la sangre….por unos golpes que Matt tubo que darle para que confesara. A pesar de que contaba con gente para ello, Matt disfrutaba causando dolor a los demás, así que siempre se reservaba unos cuantos golpes para él.

— No es excusa para robar… y menos a mí — recalcó esas últimas palabras y el chico se meó encima, Matt sonrió con satisfacción, no esperaba menos — bien…Jon, Big T, cogedlo y llevarlo de nuevo a la celda, mañana le cortaréis la cabeza y la pondréis en una pica delante de la entrada del hotel para que nadie se atreva a robarme de nuevo.

Jon y Big T, dos chicos de catorce años altos, fornidos y vestidos completamente de negro flanquearon al chico, lo cogieron cada uno por un brazo, y se lo empezaron a llevar de la sala.

— ¡No! ¡No por favor! ¡No puedes!

— Y tapadle la boca, me está dando dolor de cabeza con tanto gritito….

Matt se levantó y fue directo a su habitación mientras Jon y Big T le daban fuertes golpes al preso para que dejara de gritar. Estaba cansado y le dolía la cabeza, como tantas veces últimamente.

Llegó a su habitación, su novia Katty aun no había llegado. Se preparó un vaso de whisky y le dio un largo trajo. Se sentó cerca de la ventana, era ya de noche y Matt adoraba ese momento del día. Tenían electricidad gracias a que, y al ser una ciudad pequeña, habían conseguido mantener activa la central eléctrica. A esas horas las calles estaban tranquilas por esa zona gracias a sus hombres. Bueno, no eran hombres exactamente, ya que todos los mayores de dieciocho habían muerto, pero le gustaba llamarlos así. Eran chicos y chicas de entre catorce y diecisiete años que se dedicaban a su seguridad y a hacer cumplir sus reglas.

En los otros barrios de la ciudad dominaba la ley marcial, por lo que los crímenes, robos y violaciones estaban a la orden del día. Matt lo sabía, e incluso él alentaba a los jóvenes a que lo hiciera, mandando a sus hombres a que se lo pasaran bien y controlando el suministro de drogas y alcohol. Era una forma de mantener entretenidos y, sobretodo, controlados a los chavales. Drogas, sexo y violencia.

Recordó cuando aún había adultos, a sus padres y a sus cinco hermanos. Su madre murió mucho antes de que llegara la lluvia que mató y sigue condenando a al humanidad. La recordaba con cariño  pesar de los años transcurridos. Recordaba sobretodo el día en el que cuando tenía unos seis años, su madre decidió que había poca luz en casa y encendió todos los interruptores y puso todas las velas que encontraron juntos para que hubiera más luz, pero parecía que para ella eso no era suficiente. Matt pensaba que sólo era un juego y sonreía al ver a su madre tan contenta. De repente, prendió fuego a las cortinas del salón y aun con la cerilla en la mano se giró hacia él.

— Cariño, ¿a que es precioso? Mira cuanta luz, parece que el sol esté cerca, ¿no notas el sol, Mattie?

Él sonrió unos segundos hasta que el humo entró por sus fosas nasales y empezó a asfixiarle. Su hermano mayor Josh bajó corriendo junto a Sarah, su hermana pequeña.

— ¿Pero que has hecho? — dijo sacando a Sarah de casa.

Luego fue a por ellos y desde el jardín contemplaron como su hogar se consumía en llamas. Cuando la policía y los bomberos llegaron se los llevaron a todos al hospital para comprobar que estaban bien. Su padre llegó una hora más tarde, y les dijo que no verían a su madre en un tiempo. Ese tiempo se convirtió en nunca. Su madre murió internada en un psiquiátrico a los pocos meses y jamás volvieron a verla. Se mudaron de barrio, a un lugar más humilde y dejaron que pasaran los años.

Hasta que llegó el día de la lluvia. Su padre y Josh murieron delante de él, explotándoles el corazón entre convulsiones, y manchándole de sangre su camiseta favorita con un gran T-Rex dibujado. Tenía diez años y desde ese momento sus hermanos mayores cuidaron de él y de Sarah. Ellos fueron los anteriores dueños de la cuidad. A diferencia de Josh, que era el listo de la familia, Ryan y Scott eran los matones del instituto. Fieros y crueles, eran líderes natos y a los pocos días siguientes a las muertes crearon su propio grupo de seguidores lleno de chicos conflictivos y violentos que les ayudaron a infundir miedo a los supervivientes y dominar así aquel lugar. Matt aprendió mucho de ellos, pero era también más astuto, frío y calculador. Los vio morir a los dos entre gritos de dolor y sangre, y cuando murió Scott, él cogió el relevo. Su hermana Sarah se parecía a Josh, y solían discutir a menudo. Era un año y medio más joven que él, y en una de esas peleas por un veredicto de culpabilidad en el que Matt le cortó las manos a una chica que había tropezado con él y le había manchado la camisa, le había dado tal bofetón a su hermana por contradecirle que la tiró al suelo. Sarah desapareció ese día. Se marchó del hotel y jamás había vuelto a verla. Hacía ya dos años de aquello, y a veces se preocupaba por ella, por si se encontraba bien… al fin y al cabo era la única familia que tenía, pero desde que cumplió los diecisiete solo pensaba en los meses que le quedaba de vida.

Su muerte estaba cada vez más cerca, llamando a su puerta, y él no podía permitirlo. Había escuchado rumores sobre una posible cura, que la tienen escondida en una cueva, o en un almacén, que si en algunos lugares la lluvia no había llegado y la gente vivía los años que le tocaban… no sabía si esas habladurías eran ciertas o invenciones de niños estúpidos con mucha imaginación, pero tenía que averiguarlo antes de que fuera demasiado tarde.

El sonido de la puerta abriéndose le sacó de sus pensamientos e hizo que le volviera dolor de cabeza. Katty acababa de entrar con descaro en la habitación y se tiró sobre la cama.

— Hey cariño, ¿quieres ver lo que me he hecho para ti? — dijo con picardía.

Matt se levantó y fue hacia ella. Katty se levantó, bajó el pantalón y dejó que viera su nuevo tatuaje de un caballo en una de sus nalgas.

— Vaya muñeca, ¿eso es una indirecta de que quieres que te monte?

La atrajo hacía él mientras reían y empezó a besarla con fuerza.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 1 por Elizabeth Thor

Hola a todos! Junto con Elizabeth Thor estamos haciendo un relato conjunto titulado El Último Juego de Niños, una historia sobre un mundo futuro post apocalíptico donde una extraña enfermedad ha acabado con la vida de los mayores de 18 años y los menos campan a sus anchas en un mundo de caos y maldad.

El primer capítulo está escrito por Elizabeth Thor, esperamos que os guste!

cap 1

Jacob Artist es Jack
Me llamo Jack Carter y con 17 años recuerdo todo lo que paso después de la lluvia, recuerdo como yo y mis hermanos mayores fuimos con mis padres a la feria. Tenía diez años y recuerdo esos momento tan felices como si fuera ayer antes que comenzara la muerte. Cuando se secaron las calles de la ciudad comenzaron a morir todos los mayores de 18 años, recuerdo cuando mi padre murió delante de mí, sus venas se volvieron oscuras y al final le exploto el corazón. Ver morir a alguien por primera vez es algo que no se puede olvidar. Rápidamente conocí que ese echo pasaba sin cesar por toda América o mejor dicho por toda Europa, por todo el mundo. Los niños nos quedemos solos mientras los adultos morían de aquella manera. Al faltar los adultos los adolescentes destrozaron todo a su paso, alcohol, drogas y violaciones. El caos se hizo con las calles, el caos trajo la escasez, al poco tiempo dejo de haber luz y alimento. Por eso llegaron las bandas, ellos daban su ley y su protección si trabajabas para ellos. Los que tuvimos suerte fuimos los que fuimos protegidos por nuestros hermanos mayores, que se enfrentaron contra todo por nuestra protección. Eward mi hermano mayor estuvo conmigo, maduro tan rápido como pudo para enseñarme a protegerme. Nuestra familia éramos nosotros dos y las calles eran demasiado peligrosas para unos niños. Él era el pilar de todo y me destrozo verle morir al cumplir el límite de edad. A hora que dentro de seis meses voy a cumplir los 18 años tengo miedo a la muerte.
Jack no podía dormir, solo podía pensar que le quedaba pocos meses para cumplir 18 años. Por unos segundos se tocó el pecho y sintió como latía su corazón. Esa cama de matrimonio era demasiado grande para él, aunque estuviera con Melissa su querido amor.  Se quedó mirando a su florecilla de 16 años, tan frágil y de gran corazón.  Podría  acariciar su bonito pelo castaño y acariciar su suave piel. Recordaba como la encontró llorando en la calle por a ver perdido a su hermana, él se apiado de ella y le tendió su mano, le tendió una caricia.  Vivían en una gran fábrica abandonada donde nadie podría encontrarlos. Sonó la puerta de la fábrica eso hizo que Melissa se despertara y mirara a Jack con una sonrisa:
-Jack creo que Tommy te espera….

Emma Watson es Melissa
Estuviera donde estuviera su mejor amigo Tommy Danner siempre le encontraría, un chico de unos 16 años de apariencia frágil y de pequeña estatura. Siempre fue la sombra de Jack desde que se conocieron y eso hizo que sobreviviera en las calles. Ellos dos eran buscadores de comida en la ciudad, para conseguir favores de cualquiera que manejara el poder. Podría ser para una rata como Matt o cualquiera de sus enemigos. Al salir a la calle se podía ver ese nuevo mundo que nació tras la muerte de los adultos, solo habían menores de edad jugando a últimas horas de la noche. Los chicos fueron a coger sus motos apartándose de algunas prostitutas de quince años que mal vivían en la ciudad,  apartándose del camino de jóvenes drogadictos que encontraban su hogar en cajas de cartón y  jóvenes camellos mirándote en algún callejón esperando vender su material. Se escuchó el rugir de las motos de los chicos y su destino eran algunas tiendas del puerto ya que decían que había algo de comida.
Tommy removió algunas cajas hasta que encontró un pequeño tesoro, cogió su palanca y abrió la caja de madera esperando encontrar algo de valor. Extrañado vio varias botellas de vino, miro sus etiquetas extrañado y pudo ver algo que le sorprendió. Miro a su espalda donde estaba Jack buscando:
-Jack fíjate botellas de vino y parece que están caducadas, ponen que son de “1980” las tiro?-Pregunto Tommy.
Jack se acercó a su amigo y cogió una de las botellas y las miro sonriendo:
-Ja ja mi padre siempre decía que cuando más viejo era un vino mejor era……….por qué no lo probamos?
Sentados delante de una hoguera improvisada, los dos jóvenes abrieron como pudieron una de las botellas, antes de darle un trago Jack miro la etiqueta y suspiro:
-Jodida botella de vino has vivido más de lo que me queda de vida.
Jack le dio un largo trago y se relamió los labios, se lo paso a su amigo:
-Sabes lo que echo de menos Jack, unos cereales de chocolate decentes y los dibujos animados de las mañanas-Dijo Tommy.
El jovencito Tommy miro la botella y suspiro, detrás de sus recuerdos siempre había algo amargo que quisiera olvidar:
-Prefería estar en el salón viendo Bob esponja antes de escuchar los gritos de mis padres, siempre discutían y por dentro pensaba que era por mi……maldita sea.
Jack se acercó a Tommy y le dio un codazo regalándole una sonrisa, no quería verle llorar como tantas veces:
-A ver Tommy escúchame  Melissa y yo somos tu familia, tenemos que estar juntos ya que lo perdimos todo….
Tommy miro a su amigo y trago saliva, como quisiera que todo fuera diferente, como quisiera que no le quedaran meses de vida a Jack y como quisiera no perderse en sus bonitos ojos.

Miley Cyrus es Katty
En la zona más apartada de la ciudad donde la basura llegaba a tapar los grafitis y el alcohol corrían a mares era donde se movía Simos, un chico de 14 años que había recogido el legado de toda su familia al aprender a tatuar cualquier cosa en la piel. Ese joven pelirrojo se consumía en sus cigarrillos y coleccionar cualquier comic de Marvel que cayera en sus manos. Entre cerro los ojos de su rostro repleto de pecas mientras suspiraba antes de comenzar a dibujar con la aguja, ya que tenía a una persona bastante especial en su camilla.  Allí estaba tumbada Katty  esperando sentir el delicioso tacto de la aguja en su piel, una chiquilla para algunos y para otros una loca sin miramientos, con 16 años ya había acabado con mucha gente que se interpuso en su meta, quería que antes de cumplir los 18 todos recordaran su leyenda con sangre. La joven tenía la piel pálida y el rostro aniñado, su pelo era corto y de mil colores. Tenía un brazo totalmente tatuado con toda la parafernalia de barbie, eso era el problema de a ver crecido tan rápido que no podía olvidar su infancia. A hora esperaba que Simos le tatuara en el glúteo un bonito caballo, esperando que al crío no le temblara el pulso.
-Venga enano repelente comienza a tatuarme el jodido caballito-Dijo Katty.
El chico trago saliva y comenzó a trabajar,  Katty se mordió el labio inferior al sentir el delicioso dolor, un placer que le hacía morirse de placer. El joven casi nunca había tocado esas cosas y tenía el problema que jamás había tocado esas zonas femeninas. Ese delicioso glúteo tan tierno y delicioso para el tacto, hacía que no parara de sudar.
Al terminar Katty se miró su nuevo tatuaje en su piel con un espejo, sonrió al pensar que su novio Matt disfrutaría al descubrirlo cuando le diera placer anal mente. Levanto su mirada a Simos que esperaba poder cobrar, ella le lanzo una sonrisa y se acercó a él acariciándole el rostro, lamiéndole uno de los dedos:
-Quieres hacerlo conmigo?-Pregunto Katty.
El joven tatuador trago saliva y miro a la chica, se moría de vergüenza al escucharla ya que una de sus grandes fantasías era poder hacerlo con la loca de Katty, casi una de sus primeras ideas cuando se despertaba por la mañana era ella desnuda en su camilla. Katty saco un revolver y se lo planto en el rostro de Simos y lanzo una larga carcajada:
-Soy novia de Matt el puto amo de la ciudad, será mejor que pienses en mi como una jodida asesina y no en una maldita puta-Dijo Katty.
Simos se quedó petrificado casi esperando que le volara la tapa de los sesos, pero en vez de eso Katty saco de su chaqueta el número 55 de Iron man y se lanzó a la cara:
-Tranquilo tu eres mi tatuador jamás te mataría, espero que no tengas este número de Iron man……

.... Capítulo 2 ....