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martes, 31 de diciembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 11


Emma Watson es Melissa
Emma Watson es Melissa
Melissa sujetaba una taza de té caliente en las manos. Le gustaba sentir el calor y el aroma, y era algo que a la mayoría de los niños no les gustaba, por lo que siempre podía encontrar una caja entre los escombros de las tiendas.
Meditaba sobre su estado, sobre como Jack se lo había tomado. Tenía una vida en su interior, y se odiaba por pensar que al poco de nacer, se quedaría huérfano en un mundo tan cruel. Suspiró y dio un largo sorbo al té, dejando que su sabor la envolviera y llevara a tiempos más felices. Recordaba a su padre tomándolo mientras leía un libro, y como ella se asomaba por la puerta y su padre le indicaba que se sentara a su lado y le leía un rato. Ella seguía esa tradición con los niños que aún sentían cierta curiosidad por esas historias extraordinarias. Por eso se encargaba de la biblioteca, con ello mantenía el espíritu de su padre vivo y le hacia sentir que aún había esperanza.
Las últimas palabras de Jack la habían dejado preocupada, «No podré arreglar nuestro final pero lucharé para que tengáis tú y nuestro hijo un futuro mejor sin Matt en las calles…» Esas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza, ¿A dónde había ido Jack? ¿Qué estaba tramando? Le preocupaba enormemente que le ocurriera algo malo, que hiciera una estupidez pensando que con ella, las cosas mejorarían. Melissa sólo quería estar con él; pasar sus últimos momentos a su lado.
Matt era demasiado peligroso, y Jack no podría sólo con él. Pensó en Tommy, el mejor amigo de ambos. «Seguro que hasta él se arriesgaría en un plan así para ayudar a Jack.» Esa idea la enfureció; no quería que nadie se pusiera en peligro por su culpa, y menos que muriera.
Pensó en Merlyn, la única adulta que quedaba con vida en ese mundo. Puede que si se lo contara a Jack, dejara de intentar matar a Matt y tuviera una esperanza de vivir más años; puede que ella fuera la clave, conociera alguna vacuna o supiera como hacer que las cosas volvieran a ser como antes. Aunque en su interior Melissa sabía que nada iba a ser como antes. Ellos habían cambiado, los niños que habían nacido en aquellas condiciones carecían de inocencia ya que debían de luchar por su vida desde que eran muy pequeños.
Melissa acabó de tomarse el té y se cambió de ropa rápidamente. Tenía que hablar con Tommy de Merlyn y tomar una difícil decisión al respecto.
 ***
Dane Dehaan es Bob
Dane Dehaan es Bob
Bob escuchó con atención el plan de Sarah, la hermana pequeña de Matt. A pesar de ser familia de ese tirano, eran totalmente opuestos. Jack, Tommy y Andrew también estaban allí, y dos chicos que él no conocía estaban a ambos lados de la chica; uno era un joven de piel oscura, otro, una chica con el pelo teñido de rosa. Todos estaban sentados en sillas colocadas por todo el almacén de Andrew. El ambiente olía a comida rancia y alcohol.
—Bien, el plan tiene varias fases. Una, debemos saquear la comisaría y armerías para poder armarnos bien. Dos, sabotear varios almacenes de Matt para que sienta que el peligro le acecha. Tres, usar un cebo…
—¿Un cebo? ¿A que te refieres? —Bob estaba ansioso por entrar en la guarida de aquél mal nacido y liberar a Lilith.
—Cebo, o mejor dicho, tener un infiltrado dentro….Yo. —Se hizo un largo silencio en la sala.
Los dos chicos que acompañaban a Sarah se miraron sombríos. Tommy y Jack murmuraron entre ellos, y Andrew escuchaba en silencio. Bob pensó que seguramente pensaba en su amiguita, la putita muerta.
—A ver, veo que tienes coraje pequeña, pero dudo que todo esto salga bien…lo que deberíamos hacer es entrar y matarlo, así de simple. —Bob sonrió ante sus palabras. No entendía por que se esforzaban en complicar tanto las cosas.
—Si, seguro que tú solito puedes entrar y matarle para después salir de rositas… —Jack hablaba con un marcado sarcasmo en la voz.
Bob le miró con odio.
—Para ti es fácil, quieres acabar con ese cabrón e irte a casa con tu amorcito. Matt tiene a alguien a quien quiero prisionero; a saber qué cosas le habrán hecho. Sabiendo como es, puede que ya esté… —No pudo continuar. La sola idea de pensar que estuviera muerta era demasiado para él. Apretó los dientes y cruzó los brazos. —Debo ir a salvarla.
—Siento que Matt tenga a tu amiga pero debemos actuar con precaución. Si todo sale bien, una vez esté dentro, os abriré las puertas del cuarto de las calderas. Todos entraréis por allí y tomaremos el hotel. Se que es una locura, que es muy peligroso pero debemos detener a mi hermano.
El chico que estaba a la derecha de Sarah habló.
—No deberías entrar tu sola, ¿y si se da cuenta? ¿Y si no confía en ti? No puedo permitir que hagas esto tu sola. —El chico se dirigió hacia la puerta.
—¡Dean espera! —Sarah fue tras él.
—Tardarán un rato seguramente… —la chica del pelo rosa se recostó en su silla.
—Todo esto es una locura. Debo entrar y sacarla de allí, no jugar a las conspiraciones con vosotros.
Bob lo tenía decidido, si esa panda de niñatos no le ayudaba, lo haría sólo o con la ayuda de algunos de sus niños perdidos. Se levantó de la silla y fue hacia la puerta.
—Bob, aunque me duela admitirlo, te necesitamos, cuantos más seamos contra Matt, más fuerza tendremos. —Jack se puso delante de él y le tendió la mano. —Estoy…esperando un hijo, y debo conseguirle un futuro mejor que esta mierda de mundo.
Bob meditó unos segundos y le estrechó la mano asintiendo con la cabeza. Al ver que Jack también luchaba por algo, le dio fuerzas para querer estar allí. Con ellos rescataría a Lilith.
—Pero debemos darnos prisa, no quiero que ella muera.
Sarah y el chico, Dean, entraron con el rostro sombrío.
—Bien, continuemos. —Sarah cogió una de las sillas y se sentó.
... Capítulo 12 ...

martes, 24 de diciembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 10 por Elizabeth Thor



Jacob Artist es Jack
Tommy se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar al soportar ese comportamiento, Jack se paró en seco y cerró con fuerza los puños. Su amigo no se merecía soportar su ira, el pequeño Tommy se había llevado todo su odio, él era una victima. Jack posó sus manos en el rostro de su amigo y le miró a los ojos:
-Perdóname es éste agobio de saber que voy a morir, tu eres mi amigo, tu eres mi hermano…por favor perdóname.
Los ojos cristalinos bañados de lagrimas de Tommy miraron por unos segundos los ojos de Jack, ahí estaba el amor que sentía por Jack. Ahí estaba algo inalcanzable y ahí estaba sus manos en su rostro buscando su perdón y él le podría dar amor.
-Tranquilo Jack te entiendo. Venga vamos encontré un almacén.
Tras la puerta de metal los dos chicos encontraron unas cuantas cajas, al comenzar a ver su contenido la decepción se hizo con ellos al ver que estaban vacías. Tommy cogió una de las cajas y parecía que contenía algo en su interior:
-Jack parece que hay algo dentro de esta caja…
Jack cogió su navaja y la abrió para descubrir algunas latas de judías:
-Como os odio jodidas judías pero que alegría me a veis dado….
Tommy vio algo tras la espalda de Jack, trago algo de silaba e intento dejar de temblar:
-Jack tienes a alguien detrás de ti y tiene un machete….
Un extraño personaje con una mascara de hockey con camiseta de tirantes y pantalones oscuros, estaba amenazando a Jack con un enorme machete:
-Será mejor que….-Dijo el extraño personaje.
Bajó su arma y se quitó su mascara, descubriendo quien era realmente. Una joven de pelo rubio y con el pelo lleno de pequeñas rastas, tenia una lagrima tatuada en el rostro. Eli comenzó a sonreír al ver a los dos chicos ya que los conocía de sus viajes por la ciudad.
-Soy Elizabeth no me reconocéis, solo quiero una parte de esas malditas judías…
Jack suspiró cerrando una de las cajas:
-Te podremos dar una caja, pero solo eso….
Las horas comenzaron a pasar mientras contaron las latas de judías, el botín era bueno y al final podrían repartirlo con Eli. Una vieja amiga de los chicos ya que con 16 años ya se había pateado toda la ciudad y seguía la ley de los buscadores de comida, cuando escaseaba los alimentos se repartían con los más necesitado. Eli sacó de su bolsillo un paquete de cigarro, se lo ofreció a Tommy:
-No gracias, pero por que fumas Eli, eso te puede matar.
-Tommy yo fumo desde los 12 años y creo que el tabaco no me matará sólo moriré cuando cumpla 18 años, no tengo tiempo de tener un jodido cáncer…..

Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Jack le cogió un cigarro y se lo encendió
-Yo no tengo nada que perder y te acepto el cigarrillo.
La noche se llenó de risas, las cosas que se tenían que contar esos chicos parecían eternas a la espera que saliera nuevamente el sol, junto a una botella de vodka que tenia Eli la espera se hacia más amena. Tommy agachaba su mirada al ver como se descontrolaba Jack, los largos tragos de su amigo le conducían a una gran borrachera.
Jack cogió de las manos de Eli la botella de alcohol y se lo puso frente al rostro de Tommy solo esperando que este le diera un largo trago:
-Venga joder Tommy bebe un poco hazlo por tu amigo Jack.
Tommy negó con la cabeza al ver como su amigo estaba totalmente borracho, él jamás había bebido alcohol, se lo prometió a sí mismo tras la muerte de su padre. Un accidente de coche y el desencadenante fue por culpa de la cerveza.
-Jack ya sabes que no bebo…déjalo joder.
Eli comenzó a reírse sin cesar mientras un extraño punto rojo aparecía en su frente, alguien desde algún lugar le estaba apuntando y parecía que cualquier momento le segaría su vida a la joven. Tommy vio aquello y se asustó demasiado, al ver que alguien quería matarlos:
-Eli tu frente tienes un….
Antes que pudiera terminar sus palabras un disparo reventó los sesos a la joven, dejando todo lleno de sangre y manchando el rostro de Jack. El joven totalmente borracho cayó de espaldas al ver ese rastro de sangre, sesos y trozos de carne por todos lados. Tommy cogió con fuerza a Jack y huyeron del lugar, tiraba con todas sus fuerzas de Jack que estaba bastante borracho para llegar a las motos. Huyeron en una de las motos ya que Tommy vio que su amigo no estaba preparado para conducir.
Sam entró con su gente en el almacén, entre sus manos llevaba una pistola con un visor láser. Nadie podría igualar su puntería ni siquiera unos asquerosos recolectores de comida. Llegó a donde estaba lo que quedaba del cuerpo de Eli y se froto las manos mirando a su gente:
-Gentuza, solo pude matar a uno...comenzar a hacer recuento de las cajas.
Katty se pinto el rostro de negro, haciendo que resaltaran sus ojos azules y sus labios rojos. Vestía un traje de látex para poder jugar toda la noche sin cesar. Tenía en una de sus habitaciones a su mascota que le había regalado Matt para sus juegos de humillación y dolor. Al abrir la puerta ahí estaba Lilith en un rincón de la habitación repitiendo sin cesar pasajes de la biblia buscando una salvación.
La cogió fuertemente del pelo y la miró a los ojos sonriendo, tiró de su pelo hasta que vio esa mueca de dolor en su rostro, sonrió al ver como su juguete abría la boca dolorida. Katty dejó escapar saliva de su boca hasta que cayó en la labios de Lilith, la tiró contra el suelo y le dio una fuerte patada en el costado:
-Quiero seguir jugando y quiere ver como sangras...jodida beata.
-Dios me entregaré al dolor ya que ellos no saben lo que hacen….
Una noche más y un día más tener que soportar la dictadura de Matt, Andrew le daba bastante igual quien mandara en las calles pero le enfadaba tener que pagar unos impuestos injustos y ver como jamás tenía nada de bebida en su nevera ni algo de alimento en sus estanterías para poder vender. Para el chico una noche que perdía dinero era una noche perdida, cada vez que hacia sus cuentas más llegaba a enfadarse al ver que seguía perdiendo dinero. Podría vivir hasta los 18 pero sus padres no habían criado a un imbécil pobre, lo que quería ser era un muerto con dinero. Por eso el chico estaba atento a cualquier conspiración contra Matt y su dictadura, quien quisiera matar al dictador tendría su ayuda. Sarah entró en el local y sacó de su bolso una hoja perfectamente doblada, Andrew la cogió y leyó lo que ponía, hizo un gesto para que pasara a sus almacenes.
El chico al ver como entraba Sarah al almacén prefirió cerrar el bar para comenzar la reunión, al poner sus manos en la persiana vio como Tommy se acercaba arrastrando a Jack, tenían que esconderse de la gente de Matt.
-Andrew por favor déjanos pasar la gente de Matt creo que nos sigue….
Andrew se alteró bastante al ver algo de sangre en el rostro de Jack:
Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty
-Que coño a pasado? Pasad para dentro voy a cerrar el bar estaréis seguros.
Tommy ayudó a que Jack se sentara en una silla mientras Andrew cogió algunas vendas y comenzó a limpiar el rostro de sangre del chico, Jack le cogió fuertemente del brazo y le miró a los ojos:
-No es mi sangre es de Eli otra buscadora de comida….
Andrew se sentó en una silla y por unos segundos se quedó mirando a sus dos amigos, ellos serian las mejores personas para proponerlos aquel plan. Al menos ellos se habían pateado la ciudad y habían luchado por sus vidas muchas veces
-Tommy, Jack sabéis una cosa-Tragó silaba-Los chicos de Matt han matado a Daisy. La violaron y después la dejaron en un puto cubo de basura….
Tommy se quedó sin palabras y abrazó con fuerza a Andrew al sentirse fatal por aquello, sabía que muy por dentro la relación entre ellos era de mucho cariño, eran como casi hermanos.
-Lo-lo siento Andrew….
Jack al escucharlo enfadado le dio una patada a una silla, entre dientes estaba lleno de rabia al ver como Matt trataba a todo el mundo:
-Maldito sea Matt….
Andrew respiró con calma y les propuso algo que podría cambiarlo todo:
-Estoy colaborando con un grupo que quiere derrocar a Matt y quiere cambiar las cosas, podríais ayudarnos...sabéis más que nadie moveros por la ciudad, sabéis sobrevivir.
Jack negó con la cabeza:
-Andrew lo siento por Daisy y se el cariño que le tenías pero yo no quiero saber nada…
Tommy miró al suelo al escucharle, casi sin entender por que hacia aquello por que no quería luchar por nada. Pero hiciera lo que hiciera él siempre estaría a su lado. La puerta del almacén se abrió y apareció Sarah:
-Quieres que Matt siga haciendo lo que quiera con la ciudad, quieres que siga matando y haciendo daño con sus hombres…quieres que Katty siga matando con impunidad?
Jack enfadado se acercó a Sarah y le comenzó a gritar:
-Sabes una cosa yo solo quiero morir en calma, solo me queda un mes de vida y por nada quiero luchar por nadie, solo quiero estar con mi novia y jamás ayudaría a la hermana de Matt a derrocarlo, quien sabe si tú quieres su trono para ser peor que él….
Jack fue andando hacia la puerta:
-Sabes Sarah no tengo nada por que luchar...me entiendes no quiero perder la jodida vida por ti ni por nadie.
Tommy comenzó a dar pequeños pasos hasta atravesar el largo pasillo del bloque de apartamentos, jamás se acostumbraría a ver como moría la gente. Cuando pensaba que jamás vería nada igual la sangre le volvía a salpicar el rostro. Pero hubo algo que aquella noche le gustó sentir y fueron las manos de Jack tocando su rostro, por unos momentos sintió que su corazón latía con fuerza al sentir que más le quería. Al abrir la puerta del apartamento sintió un dulce olor que le hacia recordar tiempos mejores, venia de la cocina y al entrar vio a Merlyn cocinando. La mujer se giró y sonrió al enseñarle una bandeja de macarrones, cocinado con algunas cosas que Tommy había encontrado por la ciudad.
-Te tenia que dar las gracias y encontré algunas cosas para cocinar mi mejor plato, macarrones con queso.
Tommy miró al suelo avergonzado, Merlyn no tenía que hacer nada para darle las gracias,lo mejor que había hecho era estar a su lado. Conseguir que el recuerdo de su hermana siguiera vivo.

Emma Watson es Melissa
Merlyn cogió la bandeja y la llevo al comedor:
-Sabes Tommy hoy vino una chica a verte, es simpática esa Melissa.
Tommy cogió con fuerza el brazo de Merlyn y le miró con pena:
-Por que? Porque lo hiciste te dije que no hablaras con nadie, Merlyn no quiero que te hagan daño no quiero que vuelvas a sufrir....Que pasaría si ella hablara y apareciera gente que te quisiera hacer daño solo por ser una adulta.
Merlyn le miró a los ojos y le acarició el rostro:
-Ella me dijo que me guardaría el secreto, gracias Tommy por querer defenderme eres como un hermano para mi.
Tommy abrazo con fuerza a Merlyn:
-He perdido a tanta gente que tengo miedo en volver a perder a alguien más….
Jack se tumbó en la cama y a su lado una botella de whisky una de tantas cosas que había robado, que tenia guardado bajo llave. No quería saber nada de nadie solo quería emborracharse. Melissa entró en la habitación y le miró con pena, veía que no tenía por lo que luchar. Por unos segundos le quería hablar de Merlyn y darle algo de esperanza pero se acarició el vientre y decidió que decirle:
-Jack que te pasa? Quieres dejarte morir sin luchar por nadie?
Jack se giró amargado al escucharla:
-Solo quiero estar contigo y morir en paz, sois tan pesados tu y Tommy….
Melissa se acostó con él en la cama y le miró a los ojos, cogió su mano y se la posó en su vientre, había conseguido que en tres meses Jack no la tocara y había conseguido que nada se pudiera notar en su cuerpo:
-Lo sientes Jack?
-El que Melissa?
Melissa trago saliva y buscó fuerzas para contárselo:
-Jack estoy embarazada de tres meses....
Jack se levantó de la cama totalmente enfadado al escucharla, no entendía por que quería esconderle aquello:
-Que pensabas contármelo cuando estuviera muerto, por que lo escondías?
Melissa se levantó y se acercó a él:
-No sabia si tenerlo y dejarlo en un mundo como éste, tener que morir cuando cumpla los 18...él o ella jamás sabrá quienes fuimos nosotros, me faltaban fuerzas para abortar.
Jack respiró con dificultad intentando no comenzar a llorar y abrazó con fuerza a Melissa:
-No podré arreglar nuestro final pero lucharé por que tengáis tú y nuestro hijo un futuro mejor sin Matt en las calles….
Cogió su chaqueta y fue a coger su moto para buscar a Tommy, ellos dos ayudarían a Andrew y Sarah a enfrentarse a Matt….
Al llegar los dos chicos al bar de Andrew, bajaron de sus motos y se acercaron a las persianas y Jack comenzó a golpearla para que les abriera. La puerta se abrió y Andrew se sorprendió al verlos allí:
-Chicos que hacéis aquí?
-Hemos decidido ayudaros a acabar con esa rata de Matt, contar conmigo y Tommy…..
Andrew cerro la puerta y al abrirla allí estaba Bob el líder de los niños perdidos, esta vez no estaba tan sonriente como cuando les robó las botella de vino. Jack al entrar dentro del bar agarró con fuerza al chico, Tommy intentó detenerlo pero estaba furioso:
-Que haces aquí?
-Mi nombre es Bob y yo también quiero acabar con Matt quiero que me devuelva algo que quiero....

... Capítulo 11 ...

martes, 17 de diciembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 9 por Elizabeth Thor



Miley Cyrus es Katty

Katty no cesaba de conceder los deseos de Matt, cuando más le odiaba y más dolor le proporcionaba hacia que su corazón creciera y su amor no tuviera fronteras. En la gran cama del hotel el chico disfrutaba de la relación que le hacia su entregada novia. Tras dejar de usar su mano Katty comenzó a lamer ese musculo que parecía que estuviera apunto de explotar y que estaba lleno de venas. Se lo llevo a su boca esperando que su paladar se llenara de la explosión de placer de su amante, no dejo de chupar esperando que Matt se corriera. El chico agarraba fuertemente la sabana con una mano y con la otra acariciaba el pelo de Katty, tan suave y hermoso como siempre. Cuando llego el momento cumbre Matt le dio un fuerte tirón a Katty para que cesara:
-Quiero ver tu jodido culo quiero correrme en el…..
Katty sonrió y se puso delante de él, esperando que se corriera con su trasero. Todo estaba apunto y Matt al fin llegaría al orgasmo, todo era perfecto para ellos. Hasta que alguien golpeo la puerta de su habitación, de golpe se cortó las ganas de seguir jugando. Katty totalmente desnuda se dirigió hacia la puerta, al abrirla Sam se quedo con la boca abierta con ese paisaje ante sus ojos. La chica le cogió con fuerza y le empujó hacia el interior de la habitación:
-Eres un corta rollos…..
Katty se dirigió a su cuarto para terminar el trabajo que tenía entre manos, tenía un juguete con pilas para las emergencias y lo mejor de todo es que no se quejaba. Sam miró a Matt que se levantaba de la cama poniéndose su albornoz.
-Matt han atacado uno de tus almacenes….
Matt cogió fuertemente de la camisa a Sam y lo impacto contra la pared, escuchar que le habían robado algo le enfurecía:
-Dime que habéis hecho….
-Tenemos a los atacantes, una chica y a unos niños que iban con ellos….
Lilith estaba tirada en el suelo con sus manos atadas a la espalda, tenia el labio roto y algunos moratones en algunas partes de su cuerpo. Lo que más sufría era el estado de sus niños ya que le habían apartado de ellos. Matt entró en la habitación junto a Katty y Sam, se cruzó de brazos mirando a la estúpida que había intentado quitarle lo suyo. Sam la levantó del suelo y la acercó a Matt, este le dio un fuerte golpe y la dejaron caer al suelo, Katty se acercó a ella pudiéndose de rodillas y le cogió fuertemente la cara:
-Estúpida no sabes que nadie jode a Matt, el sabe joderte con placer o con sangre.
Matt se cruzo de brazos pensando en el perfecto castigo para la chica y sonrió:
-Te dejo a la chica a ti Katty y a mis hombres, prefiero limpiarme las manos….
Lilith al escuchar aquello intentó levantarse mientras que Katty le tiraba con fuerza del pelo:
-Pilatos tú eres Pilatos
Katty la miró a los ojos y le paso la lengua por su rostro, lamiendo sus lágrimas. Pensaba como hacer daño a esa estúpida y darle su merecido, miró a Sam:
-Haz que vengan tus chicos podréis tiraros a esta furcia…quiero ver como la hacéis sufrir.
Katty le metió la mano por dentro de su pantalón y comenzó a sonreír al sentir aquello:
-Eres jodidamente virgen...entonces será más divertido.
Katty estaba fuera de la habitación mientras escuchaba los lloros y los gritos de Lilith, cada golpe le hacía más fuerte, cada golpe hacía que disfrutara más con aquello. Sam y sus chicos se lo estaban pasando bien con su pobre victima, destrozando su pureza y rompiendo su corazón. Lilith hubiera soñado que descubriría lo que era aquello con la forma tierna en brazos de Bob cuando estuviera preparada a los ojos de Dios, pero no podía imaginar que seria violada por aquellos chicos.

Sara Paulson es Merlyn
El tiempo había pasado rápidamente, como cuando corre por tus manos la arena de la playa siempre encontrando una salida en la más pequeña apertura. Para algunos había sido los últimos días de sus vidas al encontrar los 18 y para niños que nacían para tener una fecha de caducidad. Melissa había estado esos meses algo preocupada, algo le concomía por dentro y que veía poco a poco crecer en su vientre. Nacería una criatura de su vientre y perdería dentro de poco a la persona que más quería. Por esos meses había sabido esconder lo que le pasaba pero sabía que algún día tendría que saberse, sabia que Jack le afectaría y sufriría lo que le quedaba de vida.
Melissa salió a la calle para respirar un poco, viendo como era el mundo que le rodeaba sin ningún futuro y sin ninguna ley que no fuera la violencia ni la crueldad. Niños jugando por la calle esas calles que habían destrozados los adolescentes, drogadictos y prostitutas que no habrían cumplido a un los 16. Que sabiendo lo que le esperaba preferían condenarse.
Merlyn se despertó temprano al sentir nuevamente la luz del día entrar por la ventana, por unos segundo preferiría no levantarse de la cama, recordaba como había echado de menos un colchón como aquel o las sabanas tapando su piel, había sido tan largo su camino desde la base militar donde pasó todo. Decidió levantarse y ponerse el albornoz, lentamente comenzó a dar los primeros pasos de la mañana. Se puso en frente del espejo y miró su rostro acariciando su piel, acariciando algunas arrugas que habían nacido junto a sus labios. Ella suspiró al pensar que nadie de aquel mundo nuevo sabría lo que es un recuerdo de la juventud antes de morir. Al salir del cuarto vio encima de la mesa del comedor unas tostadas y un vaso de leche, junto al desayuno una nota con el dibujo de una sonrisa. Tommy había escrito que había salido con Jack para hacer unos encargos. Negó con la cabeza al pensar que no necesitaba tanto cariño ni tampoco esa amistad que había nacido entre ella y Tommy, es un chico tan encantador que por él haría lo que fuera.
Alguien comenzó a golpear la puerta y ella rápidamente se aferro a la pistola que escondía Tommy en la cómoda. Temerosa Merlyn se acercó a la puerta y miró por la mirilla y vio a Melissa al otro lado. Veía que la chica golpeaba la puerta esperando que Tommy le abriera:
-Tommy estas en casa necesito hablar con alguien….
Merlyn sintió algo de pena al ver ese rostro de la cría que buscaba algo de ayuda, por unos instantes estuvo a punto de abrir la puerta. Pero no se atrevía abrirla y que alguien mas supiera su secreto, tragó silaba y vio ese rostro de la chica, sintió que necesitaba ayuda y que ella podría dársela. Si alguien como Tommy le había ayudado por que no comenzaba ella a ayudar a los demás. Si conocía a Tommy seguro que no era tan mala persona.
Por unos segundo Merlyn cerro los puños y trago saliva no deseaba abrir la puerta ya que el dolor le invadía, los recuerdos comenzaban y el pasado volvía a llegar a pasos agigantados a su mente. Un recuerdo y una lagrima fueron lo que le arrebataron todo. Su único amor se quedo en la base militar y sus lagrimas las guardó en una caja de cristal en su corazón. Melissa miró en su bolso y recordó que tenia una llave del piso de Tommy, él era como su hermano y su hogar era el suyo. Al abrir la puerta vio aquella mujer paralizada ante ella, estaba muerta de miedo al imaginar la reacción de esa cría con su presencia.
-¿Quien es usted?¿y Tommy?-Dijo Melissa.
-Tommy esta con ese tal Jack buscando comida, soy Merlyn y Tommy me a dado un hogar durante los últimos meses…
La chica se quedo pensativa como puede ser que una persona como Tommy tuviera secretos, él era como un libro abierto y uno de sus mejores amigos.
Melissa miró a la mujer y observó algo extraño en ella, algo que le recordaba a los mayores de 18 años, esa sensación ya olvidada que le costaba recordar.
-Yo soy Melissa ¿y tu eres?
Merlyn se sentó en el sofá y suspiró sin dejar de mirar a la chica:
-Soy Merlyn, me pase años andando por las calles buscando mi destino después de la lluvia -Merlyn se puso el pelo tras la oreja y negó por unos segundos-Si tu eres amigo de Tommy puedo confiar en ti….

Emma Watson es Melissa
Melissa cerró la puerta del piso y se sentó a su lado, le cogió la mano para demostrar que podría confiar en ella. Sus miradas se entrecruzaron en una mezcla de confianza y respeto. Los dedos de Melissa comenzaron a acariciar el pelo de la mujer y su rostro que le recordaba a su madre:
-Me recuerdas tanto a mi madre, esas arrugas……..Merlyn ¿que eres?
Merlyn apartó su mirada y dejó caer una lagrima:
-La lluvia, el experimento de los militares.
Jack seguía arrastrando su dolor al sentir que le quedaba poco. Sentía que la amargura le concomía el corazón y la cuenta atrás le destrozaba poco a poco. Estuvo en su moto parado sin mover ningún musculo ya que el dolor pensaba por él, no recordaba porque había salido aquel día ni por que había ido a las afueras de la ciudad. Sintió como la mano de Tommy le tocaba el hombro preocupado ya que odiaba ver de aquella manera a su amigo. Jack cogió la mano de Tommy y le miró a los ojos, unos ojos que estaban llenos de dolor y amargura que llegaban hasta su paladar.
-Jack por favor ¿estas bien?
-¿Bien yo? Me queda un mes de vida y me vienes con eso, soy un puto muerto viviente.
Jack bajo de su moto y dio un fuerte empujo¡ón a Tommy y le siguió gritando:
-Tu tienes dos jodidos años mas de vida y me vienes con eso, pero sabes en lo que nos parecemos que tu también morirás como todos.
... Capítulo 10 ...

domingo, 8 de diciembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 8


Jenna Malone es Lilith
Jenna Malone es Lilith
Lilith se miró en el espejo de su pequeña habitación mientras se ponía su viejo crucifijo de plata apartándose su cabello castaño de la nuca. Aquel era su amuleto, su suerte. Lo acarició con cariño recordando el día en que se lo habían regalado. Su padre, el pastor de la parroquia cristiana de un pequeño pueblo del sur se lo dio en su sexto cumpleaños, en un día cálido de verano, y desde entonces no se lo quitaba salvo para limpiarlo.
Vivía junto a Bob y sus niños perdidos en un almacén abandonado en las afueras de la ciudad que el diabólico Matt dominaba. Allí habían creado pequeños cubículos con estanterías y todos gozaban de algo de intimidad. Al fondo del almacén, había una pequeña capilla con bancos blancos de los parques más cercanos, un altar viejo y un gran crucifijo que habían conseguido salvar de la iglesia de la ciudad antes que un gran incendio la quemara hasta los cimientos. Eso fue obra de uno de los hermanos de Matt, tan malvado como él, que había cometido un grave sacrilegio. Los tres hermanos habían sido hijos del demonio. Dos estaban muertos, pero quedaba uno de ellos, el actual dueño de la ciudad. Lilith pensaba que tan sólo su presencia era un insulto a Dios.
Lilith suspiró y salió de su habitación para hablar con Bob sobre el golpe que darían en uno de los almacenes que Matt poseía en su ciudad, cuando vio a dos de sus chicos sentados en los últimos bancos de la capilla. «Están rezando, buscando el buen camino de nuestro señor», Lilith sonrió y se acercó a los dos niños cuando vio que estaban cogidos de la mano y acercaban sus bocas para acabar besándose.
—Pecadores….sucios pecadores…. —Lilith se colocó delante de ellos, entre los bancos, y los separó.
—Li…Lilith…nosotros no…—empezó a balbucear el chico, que no tendría más de nueve años, era bajo y delgado, de pelo castaño y ojos azules.
—No utilices tu sucia boca para decir mentiras —sus ojos estaban enloquecidos —sois unos pecadores, lo que habéis hecho…por eso nuestro salvador nos castigó, por conductas como esa
—Pero Lilith, nosotros sólo… —la chica, de la misma edad del chico, rubita y de grandes ojos castaños calló ante la mirada severa de Lilith.
—No digas más Emma, tu y Ryan habéis pecado y debéis pagar por ello. —su voz era calmada pero firme.
Vio que Ryan intentaba decir algo pero decidió desistir. Los dos niños se pusieron a gatas, Lilith cogió una pesada Biblia y les pegó con ella en las nalgas. Los niños empezaron a llorar pero contuvieron los gritos de dolor.
—Esto me duele más a mí que a vosotros, creedme, sois mis niños, mis ángeles, y no quiero haceros daños, pero debo velar por vosotros, evitar que caigáis en la tentación y vayáis al infierno.
Les pegó una docena de veces, cuando acabó, dejó la Biblia y a los dos niños en el mismo sitio donde les había encontrado y se fue a hablar con Bob.
Lo encontró en su habitación, sentado sobre la cama leyendo Peter Pan, su libro favorito, y por el cual les llamaban ‘niños perdidos’ a todos los que acogían. Lilith se quedó apoyada contra la puerta.
—Bob, debemos hablar con los chicos, se están desviando del camino del señor…
—Lilith —Bob dejó su libro en la cama y la miró —hay temas más apremiantes que hablar con unos chiquillos de….
—He encontrado a Emma y Ryan besándose en la capilla, en suelo sagrado…un poco más y acaban fornicando encima del altar….
—Venga no exageres —Bob le sonrió y Lilith se sonrojó —tenemos que hablar del ataque al almacén de Matt, eso lo podemos dejar para otro día, ¿no crees?
Lilith miró a Bob, estaba nerviosa, él la ponía nerviosa. Tenía pensamientos impuros con él, y sentimientos que debía controlar para no caer en la tentación de la carne. Se mordió el labio y asintió.
—Si, si, tienes razón… —sonrió —debemos pensar en como entrar en el almacén, saquearlo y quemarlo, como hicieron con la iglesia.
Bob la miró, se levantó de la cama y se acercó a ella.
—Esa es mi chica —le acarició el rostro y sintió un nudo en el estómago.
Se apartó de él y tropezó contra la puerta.
—Pues eso, debemos ir y saquearlo, prepara a los chicos, lo haremos esta noche. Que estén todos listos a las ocho en la entrada.
Salió de la habitación y se dirigió a la iglesia. Debía rezar y purificar su alma antes de partir.
Cuando llegó la hora, Lilith ya estaba preparada ante la puerta. Se había puesto unos cómodos pantalones anchos negros y una larga chaqueta color verde militar; oculta en ella llevaba una pistolera con dos armas. Del cuello le asomaba su brillante crucifijo, que le daría el valor suficiente para enfrentarse a uno de los secuaces de Satanás. Vio acercarse a Bob y a sus niños perdidos, un grupo de cinco, de entre diez y quince años, elegidos por su edad y obediencia hacia el señor. Lilith sonrió orgullosa.
—Bien, vamos al almacén de Matt y cogemos todo lo que podamos, después, le prendemos fuego. —sonrió con satisfacción.
—¿Cómo pretendes entrar allí? Estará vigilado seguro. —dijo un niño alto y delgado mientras se ponía al lado de Bob.
—Pues con esto pretendo entrar Rob, con esto y con la ayuda de Dios. —Sacó una pistola de entre la chaqueta y la mostró a todos.
Bob sonrió, y eso hizo que volviera a sentir ese nudo en el estómago. Los demás niños miraron con asombro.
—Bien, vamos a ello.
Se dirigieron hacia uno de los almacenes que Matt poseía en las afueras de la ciudad. Dos de los niños más mayores llevaban bidones de gasolina; los demás, armas de fuego. Estaban dispuestos a matar si era necesario, eran soldados de Dios, y él los guiaría en esta misión. Al estar cerca del almacén, que no era más que un estadio de baloncesto pequeño, se escondieron detrás de unas casetas donde antiguamente habrían estado las taquillas para comprar las entradas de los partidos.
Desde allí pudieron ver dos de los chicos de Matt apostados a cada lado de la puerta del edificio, pero no parecía haber más vigilancia.
Dane Dehaan es Bob
Dane Dehaan es Bob
—¿Crees que habrán más dentro? —Bob se puso a su lado.
—Es una posibilidad, pero es un riesgo de debemos correr. —le miró a los ojos, después se dirigió al resto del grupo. —niños, aquí empieza nuestra misión. Julia y Greg, vosotros dos id por la derecha; Tadeus y Helga, por la izquierda. Bob, te quiero aquí de vigía. Os acercaréis a cada lado mientras yo les distraigo, y les disparáis. Dejaremos los bidones aquí, así tendremos más movilidad. Luego vendremos a por ellos. ¿Entendido?
—Entendido. —Dijeron los cinco a la vez.
—Que Dios todopoderoso sea bondadoso y los impíos ardan en el infierno. Amén. —Dio un beso a su cruz, su amada y plateada cruz.
—Amén. —Contestaron al unísono y se pusieron en sus puestos.
Lilith empezó a dirigirse, con paso seguro hacia los que custodiaban el lugar.
—¡Eh, tu! ¡Largo de aquí si no quieres que te meta un tiro en esa cabeza! —dijo uno de ellos con rudeza.
—Sólo vengo a hablar con vosotros. —Lilith puso las manos en alto para que vieran, falsamente, que no estaba armada.
—Venga, puta, lárgate de aquí, es mi último aviso. —El chico dio un paso hacia delante y la apunto con la pistola.
—Espera Freddie, podemos divertirnos con ella un rato. —Dijo su compañero poniendo una mano su brazo para que bajara el arma.
—Bueno….Sí, podríamos pasarlo bien, hace tiempo que no hecho un buen polvo. —Los dos empezaron a reír y bajaron la guardia.
Lilith sonrió y con un movimiento rápido sacó una de sus pistolas y disparó al que llamaban Freddie. A su compañero no le dio tiempo de apuntarla cuando Tadeus le metió una bala en la cabeza.
Lilith les hizo un gesto a sus niños para que entraran y enfundó de nuevo su arma. Abrieron la puerta y entraron al almacén. Era un lugar amplio y estaba completamente a oscuras salvo por la luz de la luna que entraba por las grandes ventanas.
—Vamos, debemos de darnos…
—Prisa. —contestó otra voz y se encendió la luz del lugar.
El que había hablado era otro de los hombres de Matt, Jon, que la miraba desafiante. A su lado, unos veinte chicos los apuntaba.
—Vaya, vaya, vaya… ¿a quién tenemos aquí? La beata y su rebaño. Para creer tanto en Dios no tienes mucho reparo en matar a gente ¿No es uno de los  mandamientos? Algo así como no matarás…. —Sus acompañantes se rieron.
—No me das miedo Jon, tengo a Dios de mi parte. Y respecto a eso, si es necesario matar a cucarachas como vosotros en el nombre de nuestro señor, así se hará.
—Que lengua más sucia que tienes, tendríamos que hacer que te la laven bien antes de hablar. —Jon dio un paso adelante riendo y Lilith sacó su arma. —Vamos pequeña, vosotros sólo sois cinco, mejor dejar esos juguetes y entregaos pacíficamente. Así nadie saldrá herido. Bueno, a parte de mis colegas de la entrada, claro.
Lilith le apuntó con su arma, temblorosa. Jon hizo una pequeña carcajada.
—Deja eso o lo lamentaréis.
—Nada da más miedo que la ira de Dios. —Lilith disparó, pero Jon fue más rápidos y se apartó.
Sus niños abrieron fuego también, pero por poco tiempo. Greg y Helga murieron en cuestión de segundos, y los demás quedaron heridos. Lilith tenía una bala en el hombro, pero miró satisfecha y dos de sus enemigos habían caído también. «Dos pecadores menos, dos siervos del demonio que ya arden en el infierno.»
Jon la cogió por ese hombro y Lilith gimió de dolor.
—Me gusta oírte gemir. Puede que luego disfrute de ese sonido mientras te la meto.
Cogieron también a Julia y a Tadeus, y los sacaron del almacén. Lilith intentó no mostrar de nuevo el dolor que estaba sintiendo en ese momento. Miró hacia donde estaba Bob, y lo vio asomarse por la pared con una pistola. Lilith negó con la cabeza, no quería que lo mataran, y Bob asintió y se marchó. Él estaba a salvo, al igual que el resto de sus niños perdidos. Ellos podrían terminar su obra, la obra de Dios. Sonrió.
—¿De que te ríes, puta? Ahora lo pagaréis, y tendréis que responder ante Matt. Y no creo que ni tu Dios de pacotilla pueda salvarte de ésta.
... Capítulo 9 ...