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miércoles, 29 de enero de 2014

Sonrisa Macabra

Pum, pum, pum. Rachel Matherson notaba los incesantes golpes contra la puerta una y otra vez. Estaba sentada apoyada en ella, abrazando a su pequeña Penny, y con un gran cuchillo en la mano. La diminuta cocina cuadrada parecía un lugar enorme desde esa perspectiva. Los azulejos anaranjados y blancos y los muebles de color madera clara que antes le resultaban acogedores se habían vuelto aterradores ante lo que les acechaba afuera. La luz estaba apagada, y por la ventana situada a su derecha había un poco de claridad gracias a la luna llena que llenaba la habitación de sombras. Las cortinas color crema danzaban fantasmalmente con la brisa nocturna. Hacía mucho viento, y una rama arañaba la ventana.

—No te preocupes cielo, todo irá bien —cogió el rostro redondo de su pequeña entre sus manos y le acarició las mejillas. Un rayo de luz iluminó sus enormes ojos azules.

Rachel no estaba segura de que esa cosa, fuera lo que fuera, las dejara en paz. Penny reclinó su cabeza en el pecho de su madre, y Rachel le acarició su espeso pelo castaño. A diferencia de ella, su hija tenía el pelo más claro, y con sólo cinco años parecía una hermosa muñeca de porcelana.

Seguía notando los golpes en su espalda, cada vez más fuertes. Pum, pum, pum. Pum, pum, pum. Llevaban una media hora escondidas allí, pero ese ser las encontró sin problemas desde hacía ya tiempo. Rachel cerró los ojos deseando que todo aquello fuera sólo una pesadilla, pero sabía demasiado bien que era algo que llevaba tiempo espiándola, esperando su oportunidad; y ese momento había llegado. Estaban las dos solas. Peter, su marido, estaba fuera por trabajo.

Pum, pum, pum. «Maldita sea, ¿y ahora qué hago?», miró a su alrededor, no había escapatoria. La ventana era demasiado pequeña para poder salir por ella. Nada les iba a servir contra eso, ni el cuchillo que había cogido al atrincherarse allí, pero el notarlo en la palma de su mano le daba un sentimiento de falsa seguridad.

«Joder… Joder… ¡Joder!» Estaba desesperada. Miró al techo, la lámpara estaba justo en el centro, pero ya no funcionaba, como el resto de aparatos electrónicos de la casa. Los móviles no daban señal. Estaban aisladas del mundo.

Y todo ocurrió en un segundo, casi sin darse cuenta. Se encontraban en el dormitorio principal cuando todo empezó aquella noche. Las dos se habían tumbado en la cama, Rachel con unos viejos pantalones tejanos y una sudadera, y Penny con su pijama blanco de estrellas plateadas. Veían una película infantil en el televisor de la habitación principal y reían mientras un lobo cantaba una alegre canción. De pronto, tanto la televisión como las luces se apagaron y la oscuridad las engulló. Penny chilló asustada, como todo niño temía la oscuridad, pero a ella también le aterraba. Sabía lo que aquello significaba.

Desde hacía unos meses, todas las noches sentía unos ojos clavados en ella. Mientras dormía, cuando iba a ver a Penny a su cuarto, mientras cocinaba y su hija dibujaba a su lado... Siempre siguiéndola entre las sombras. El vello se le erizaba y miraba a la negrura de la habitación donde se encontrara en ese instante, y a pesar de no ver nada, sabía que allí había algo. Pero lo peor había llegado una noche de fuertes tormentas una semana antes de acabar encerradas en la cocina de su propia casa, donde acabaron durmiendo los tres juntos en la misma cama. Rachel se despertó en mitad de una pesadilla sobre tinieblas. Al acostumbrarse a la oscuridad de la habitación observó que algo negro y grande estaba sobre ella. Sus ojos, dos pozos rojos de sangre la miraban, y le mostró sus dientes afilados en una sonrisa macabra. El ambiente era frío incluso para ser otoño, y estaba cargado de un olor putrefacto que le provocaba arcadas. Esa cosa sacó una lengua viperina y se relamió los dientes mientras la contemplaba. A pesar de que parecía tener la consistencia del humo, su peso no la dejaba moverse. Rachel gritó de terror y Peter encendió la luz rápidamente, pero el ser había desaparecido. Penny se asustó y se puso a llorar, y su marido le dijo que se calmara, que seguramente era la continuación de la pesadilla que estaba teniendo, pero ella sabía que no era así. Los días siguientes a aquel incidente seguía sintiéndose vigilada a todas horas. Intentaba no quedarse nunca a oscuras, y empezó a dormir en el sofá o en la habitación de Penny para que su marido no le recriminara la luz encendida. Aun así nunca se sentina segura. Escuchaba ruidos en las paredes; golpes y susurros en cuanto el cielo se volvía negro. Estaba nerviosa, asustada, y nadie podía ayudarla.

Pum, pum, pum. Los constantes golpes contra la puerta no cesaban, y sabía que no lo harían hasta conseguir lo que quería. Las tenía atrapadas, y si recordaba lo ocurrido antes de encerrarse allí, sabía que el ser las había llevado hasta la cocina dirigiéndolas por toda la casa. Cuando las luces se habían apagado, escucharon arañazos detrás de las paredes. Se quedaron en silencio unos segundos, paralizadas por el miedo, y Rachel notó un aliento gélido contra su cuello. Cogió a Penny de la mano a toda prisa y fueron hacia el piso de abajo pisando los peldaños de la escalera lentamente. Cuando llegaron al último escalón, intentaron llegar a la puerta pero los muebles se movían a su paso, impidiéndolas llegar hasta la salida y empezaron a correr. Ese ser estaba jugando con ellas, y Rachel tenía miedo de sus intenciones. Y de pronto, se encontraban encerradas en la cocina, sin ninguna escapatoria. Pum, pum, pum. El ruido no la dejaba pensar y no sabía que hacer. Su pequeña seguía contra su pecho, y de tanto en tanto temblaba de miedo. Rachel sabía que debía ser fuerte y no demostrar miedo ante ella.

—Tengo miedo mamá —Penny sollozaba entre sus brazos.

—No debes tener miedo princesa, mami está aquí y no dejaré que te ocurra nada malo —la abrazó con fuerza dejando el cuchillo en el suelo.

Pum pum, pum. El ambiente empezó a llenarse de ese desagradable olor que había notado la vez que vio a ese ser. La temperatura descendió y esa diferencia hacía que saliera humo de sus bocas. Los golpes cesaron súbitamente y Rachel dejó escapar una lágrima que recorrió toda su mejilla, sabía que estaba dentro. Sintió un fuerte escalofrío, debían de salir de allí y rápido. Penny seguía abrazada a ella.

—Cariño… —Rachel hablaba en susurros —. Tenemos que salir deprisa de aquí antes de…

—Me aburro —Penny cortó a su madre con tono burlón y la miró.

Rachel se quedó paralizada. La luz de la luna iluminó la estancia. El rostro de su hija, dulce e inocente, tenía ahora un aire de maldad. Penny se alejó de los brazos de su madre, se puso frente a ella y ladeó la cabeza.

—Al principio me he divertido, pero ya me aburre, todo el rato aquí fingiendo —su voz sonaba extraña, lejana.

—¿Qué? ¿Pero qué…? —Rachel no sabía que decir. Su pequeña, su niña, ya no era ella.

Apoyó una mano en la puerta para levantarse, no tenía fuerzas. La bombilla de la cocina se encendió e iluminó toda la habitación haciendo que Rachel parpadeara varias veces. Penny la miraba; sus ojos estaban perdiendo su color azul y se tornaban rojos.

—Hahahaha pensabas que eras tú todo éste tiempo, ¿eh? Me lo he pasado bien acechando a tu hija y viendo como tú estabas cada vez más asustada. Ella ni se daba cuenta de lo que quería, pensaba que era su amigo imaginario. Pero tú, tú me tenías auténtico terror. Hasta me presenté ante ti, para que vieras a lo que te enfrentabas,

—¡¿Qué eres tu?! ¡¡Deja a mi hija en paz!! —Rachel la zarandeó y Penny empezó a reír histéricamente.

—¿Acaso crees que me intimidas, mujer? Soy un demonio y ella ya no está aquí —se apartó de Rachel y dibujó una siniestra sonrisa con sus labios rosados—. Gracias por la diversión pero el juego tiene que ha terminado.

Rachel notó un fuerte dolor en su estómago. No sabía cuando hacía que Penny había cogido el cuchillo. Puso sus manos sobre su vientre para detener la sangre, pero su hija le dio cuatro puñaladas más. Rachel estaba atónita, siempre pensó que era a ella a quién vigilaban, a quién acechaban, pero no había caído hasta ese momento que siempre que sentía esa presencia, Penny estaba a su lado.

—Lo has comprendido bien ahora, ¿eh zorra? Ella es mía, su alma es mía, y tú…tú estás muerta. Salúdala de mi parte en el infierno.

Rachel estaba ya sentada en el suelo cuando Penny le dio una última puñalada directamente en el corazón. La sangre manó con fuerza, y la que antaño había sido su hija sonreía mientras ella se desangraba ante sus ojos.

martes, 28 de enero de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 15


Dianna Agron es Maggie
Dianna Agron es Maggie
Maggie se detuvo unos segundos ante la biblioteca pública. El edificio, aunque antiguo y deteriorado por el paso de los años, seguía conservando su encanto. Suspiro y empezó a subir los peldaños que la llevarían a su interior.
Sarah le había encomendado vigilar a Melissa de cerca, y ella obedeció; no le gustaba mucho esa misión, era aburrida e insignificante, pero Sarah confiaba en ella para llevarlo a cabo, así que cuando se lo propuso, acepto sin decir nada.
Jack les había dicho que estaba preocupado por ella ya que se quedaría sola mientras ellos iban a los guetos a hablar con los hermanos Cohen y Sarah dijo que le pondría a un guardaespaldas: ella.
Abrió las grandes puertas de madera y se dirigió hacia las grandes estanterías y mesas de la sala principal. Las paredes eran de mármol blanco, y grandes columnas de estilo romano adornaban el lugar; el suelo estaba totalmente enmoquetado para amortiguar el sonido de las pisadas y no molestar a los lectores. Allí, en una de las mesas más céntricas estaba Melissa, sentada leyendo y con una taza de té caliente a su lado.
—Hola, soy Melissa y me encargo de la biblioteca, ¿quieres que te ayude a encontrar un buen libro? —sonrió y se acercó a Maggie.
—Hola Melissa, soy Maggie. Me han enviado para cuidar de ti…eh…puedes seguir leyendo o haciendo lo que quieras, yo me sentaré aquí y me encargaré de que todo siga en orden.
Notó como Melissa la miraba inquisitiva mientras se dirigía a la mesa contigua que había ocupado Melissa y se sentó poniendo los pies sobre ella.
—Por favor, ¿podrías bajar los pies de la mesa? —Melissa no apartaba sus ojos de ella. Maggie los bajó lentamente—. ¿Te manda Jack? ¿Por qué? ¿Dónde está?
Maggie suspiró, le habían dicho que era una chica inteligente y curiosa.
—Bueno, digamos que tenemos un plan para derrocar a Matt, y necesitamos ayuda. Y Jack no quería que te quedaras tu sola mientras iba a ver a los hermanos Cohen.
—¿A los hermanos Cohen? —Melissa la miró horrorizada—. ¿Los de la peligro banda que ocupa la zona norte de la ciudad?
Maggie asintió. Si que era lista, pero se la veía también demasiado inocente.
—No, no puede ir allí, es muy peligroso, debo detenerlo. Y seguro que Tommy también ha ido con él. Esto es una locura —empezó a caminar hacia la puerta.
Maggie se levantó y le impidió el paso.
—Lo siento pequeña, pero debo cuidar de ti y así haré. No te preocupes, Dean va con ellos, y conoce ese lugar y a los hermanos, no les pasará nada —la cogió por los hombros para tranquilizarla y notó que estaba temblando—. Tranquilízate, siéntate y tómate el té. No te va bien ponerte así en tu estado.
Melissa abrió mucho los ojos, sorprendida.
—Jack nos lo contó. Sólo quiere lo mejor para ti, créeme, lo tienes loquito —Maggie sonrió—. Lo mejor que puedes hacer por él es quedarte aquí y esperar. Hemos quedado en este lugar cuando acaben de hablar con ellos. No creo que tarden más de un par de horas —miró a su alrededor—. Si quieres me puedes enseñar la biblioteca, cuando era pequeña y aun habían adultos, me encantaba ir con mi hermana mayor.
Sonrió, aunque por dentro su corazón le dio una punzada de dolor al recordar a su hermana, a su madre y lo felices que eran a pesar de ser una familia pequeña. Miró al suelo entristecida y notó que Melissa la observaba. No quería que le preguntaran nada sobre ello, no le gustaba demostrar su debilidad. Vio de reojo como Melissa levantaba una mano para ponerla sobre su hombro y Maggie se adelantó.
—Bien, ¿me enseñas este lugar? La sección de misterio era mi favorita.
Melissa bajó la mano y dibujó una sonrisa en su rostro.
—Por aquí —hizo una señal para que le acompañara—. En ese pasillo de la izquierda, están los libros de misterio y terror.
Fueron hacia ese lugar. Maggie intentó apartar los recuerdos de una vida mejor de su mente, y notó que Melissa intentaba no pensar en el peligro que su novio y su amigo estaban pasando por ella.
***
Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Sarah acompañó a Dean, Tommy, Jack y Bob al encuentro con los hermanos Cohen. Sabía que Dean les conocía y que había vivido en esa zona, pero no quería dejarle solo. Temía que le ocurriera algo, así que decidió a pesar de las súplicas de Dean para que se quedara en el bar de Andrew.
—No puedo quedarme de brazos cruzados mientras os exponéis a ese peligro, si os pasara algo…si te pasar algo, no me lo perdonaría —le dijo a Dean y éste asintió.
Habían atravesado toda la ciudad evitando a los chicos de Matt, lo que había sido relativamente fácil al saber sus rutinas; y si alguno les molestaba, los niños perdidos de Bob se encargaban de ello.
Jack y Tommy hablaban entre ellos en todo momento; Jack seguía preocupado por Melissa, su chica.
—No tienes que preocuparte por ella, está en buenas manos —le comentó Sarah para tranquilizarle.
Sarah había dejado a Maggie, su mano derecha, a cargo de Melissa; y Maggie era muy buena en su trabajo.
Entraron en una de las zonas más peligrosas de la ciudad, la guarida de los Cohen. Sarah cogió con fuerza la mano de Dean mientras se adentraban en las sucias calles llenas de niños tirados por los suelos consumiendo cualquier tipo de droga que tuvieran cerca. Habían grandes bidones en llamas que calentaban las manos de los pequeños más desfavorecidos. Un par de adolescentes discutían por ver quién se quedaba con una botella de whisky barato.
Por la gran carretera, habían coches abandonados con los cadáveres de sus dueños dentro. Adultos que habían perecido en aquellas condiciones y que a nadie le importó lo más mínimo.
Llegaron a un gran edifico de viviendas de ladrillo rojizo. Había una gran verja de acero negro cerrada que abrieron sin problemas. Sarah miró a Dean nerviosa, sabía que allí estaban los hermanos, y que eran muy peligrosos; pero les necesitaban, sin su ayuda, su plan para derrocar a Matt no se podría llevar a cabo. La gran puerta de madera estaba custodiada por dos grandes chicos negros vestidos con ropa ancha.
—¿Quiénes sois? —preguntó el más alto de no más de dieciséis años, con el pelo teñido de rubio platino y rostro enjuto.
—Venimos a ver a los hermanos Cohen —contestó Dean con seguridad dando un paso hacia adelante y soltando la mano de Sarah.
—¿Y se puede saber con qué derecho vienes a molestarles? —dijo su compañero, más bajito y con el pelo rojo sangre de forma desafiante—. Si no os largáis de aquí en menos de diez segundo os lleno de plomo —sacó una pistola de los pantalones y les apuntó con ella.
—¿Pero que coño es este follón? —una chica de quince años, de piel de ébano y vestida con una camiseta blanca ceñida y un pantalón tejano ancho salió del edificio con actitud chulesca, era Sasha Cohen—. ¿Dean? ¿Eres tu colega? Joder como has cambiado —Sasha se acercó a Dean y chocaron las manos—. A mi hermano le gustará verte y…
Sus ojos se centraron en Sarah. Se puso nerviosa, sabía que a Sasha no le gustan mucho las chicas; las veía como enemigas potenciales.
—¿Y ésta quien es? —la miró de arriba abajo y levanto una mano y negó con ella—. No, no. Ella no puede pasar.
Sarah miró a Dean, pero no dijo nada.
—No se puede quedar aquí sola —Tommy habló nervioso; le temblaba la voz.
Sasha le miró con severidad.
—No va a entrar. Que pasa niña, ¿ibas a Oz y te has perdido? Anda, lárgate de mi vista antes de que te de una patada en ese culo blanco y flacucho que tienes.
Sarah asintió; era mejor que se marchara. Dean cruzó los brazos, se notaba que no le gustaba la idea y ella le agarró del brazo para tranquilizarlo.
—Está bien, me quedo fuera; por la causa.
—Pero es peligroso… —empezó a decir Dean.
—Ya me quedo yo con ella; tu debes entrar —Bob apretó el hombro de Sarah—. No te preocupes, cuidaré bien de ella.
Dean asintió, y él y Sarah se besaron con ternura.
—Ten cuidado —Sarah le acarició el rostro.
—¡Venga! ¡Es para hoy joder! —Sasha suspiró indignada y entró en el edificio mirando de reojo con mala cara a Tommy.
Sarah miró a Dean mientras entraba en el edificio.
—No te preocupes, todo irá bien —le dijo Bob mirándola.
—Lo se, y les necesitamos, así que hay que cumplir sus normas.
Se quedaron esperando a que Dean, Jack y Tommy salieran con lo que esperaban fueran buenas noticias.

... Capítulo 16 ...

lunes, 20 de enero de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 14 por Elizabeth Thor




Jacob Artist es Jack
Jack tenía agarrado con fuerzas a Tommy, el pobre estaba pálido y tenía los ojos rojizos de tanto llorar ya que no podía creer lo que había hecho. Entraron en el bar y se acercaron a Andrew que estaba sirviendo unas copas a unas chicas que estaban totalmente borrachas. Andrew sonrió al ver a los chicos y se acercó a ellos:
-¿Lo tenéis?
Jack asintió con la cabeza,Tommy cogió la botella de whisky y le dio un largo trago para intentar olvidar lo que había pasado, Jack le quitó la botella y se la dio a Andrew:
-Tommy, por favor….
Tommy sollozando se apoyó en la barra:
-Jack no puedo olvidarlo… yo....
Andrew abrió la puerta de la trastienda e hizo un gesto para que pasaran los dos chicos, allí estaba Sarah, Dean y Maggie preparando sus planes ante una pizarra. Sarah sonrió al verlos, se acercó a ellos y los abrazó con fuerza
-¿Lo habéis conseguido?
-Todas las armas las a guardado Bob- Dijo Jack.
Sarah escuchó los sollozos de Tommy le miró a los ojos y preocupada le acarició el rostro, le miró comprensiva al verle llorar:
-Que te pasa Tommy….
Tommy miró al suelo entristecido:
-Tuve que disparar a uno de los chicos de Matt, lo mate para salvar a Jack….
-Tommy escuchame si no fuera por ti seguro que Jack no estaría aquí ahora con nosotros, ese chico seguro que a matada a personas inocentes, cariño has hecho bien….
Tommy se limpió las lagrimas y se acercó a Jack esperando que le acogiera entre sus brazos, este le dio un fuerte abrazo:
- Yo hubiera matado para salvarte….
Dean se cruzó de brazos y miró a los chicos, sabía lo que había que hacer y era darle un arma a quien quisiera enfrentarse a Matt y entrar en su maldito hotel. Quitarle todo su poder y terminar con su dictadura:
-Iremos a los barrios bajos, a los guetos, y le daremos armas al líder de una de bandas para que nos ayude.
Podrían haber muerto todos los adultos pero aun habían esa separación racial, en los guetos vivían las bandas de negros que intentaban sobrevivir. Era la zona donde Matt y los suyos no podían tener ninguna clase de poder ya que todo se teñía de sangre, solo podían tener algunos negocios con ellos y no intentar conquistar su zona. Dean se crió en esa zona tan violenta de la ciudad y soñó que algún día todos lucharían por tener una sociedad más humana, aunque él tuviera que comienza a luchar por conseguir aquel sueño.
Merlyn se quedó en silencio por unos instantes y sintió como los ojos curiosos de Melissa le pedía que siguiera contando, su mano acarició lentamente su mano dándole algo de compresión y entendiendo perfectamente lo desgarrador que era contar esa historia. Sabiendo que seguro que ahora vendría la peor parte y el sufrimiento volvería nuevamente a su voz como a su corazón. Merlyn la miró forzando una sonrisa y de su boca volvieron a salir esas palabras que transportarían a Melissa a las puertas del S-15. Como cada mañana John y Merlyn comenzaron a trabajar con sus experimentos, intentando que todo fuera tan normal como siempre.

Hugh Dancy es John Dexter
Cuando era la hora de comer John cogió de la mano a Merlyn y se dirigieron a una de las puertas prohibidas del centro, con unas tarjetas especiales consiguieron que la puerta se abriera y la sorpresa fue que llevaba a un ascensor. El panel del ascensor marcaban unas cuantas plantas subterráneas, Merlyn cogió fuertemente del brazo a John con miedo mientras este apretaba el botón de la ultima planta. El ascensor bajo rápidamente cientos de metros llegando a uno de los subterráneos. Al abrirse las puertas la pareja vieron cientas de jaulas de animales, al atravesar una de los pasillos Merlyn pudo ver a uno de los científicos usando ese familiar gas que ella había creado en el laboratorio, lo estaba usando con una pareja de monos adultos que al respirar el humo cayeron fulminados en segundos. Eso hizo que la chica derramara una lagrima y se quedara casi inmóvil delante de la ventana ya que estaba destrozada. John vio delante suyo una habitación con unos ordenadores, entró y comenzó sumergirse en los datos que escondía la memoria. Se quito las gafas al no poder creer lo que había encontrado, allí delante suyo estaba en lo que realmente estaban usando sus experimentos, sus gafas cayeron al suelo al ver la cruda realidad de todo. Cogió un una memoria usb y descargo todos los datos. Merlyn sintió como John le cogía de la mano para salir de allí, ella sintió como él le hacia daño y al mirarle a la cara se dio cuenta que algo había cambiado en su mirada, parecía que había visto algo que le había perturbado. Al salir de allí en el ascensor su amigo John estaba en silencio, parecía que lo que había visto en aquel lugar le acompañaría para siempre. Merlyn se acercó a él, le cogió fuertemente de las manos y le miró a los ojos:
-¿Que has visto, John? ¿que es lo que esconden?
John se quedó en silencio hasta que el ascensor llegó hasta la primera planta, tragó silaba y miró a su amiga intentando encontrar palabras para lo que vio en aquel lugar. No sabía como decirle lo que encontró en aquel ordenador:
-Tu jamás lo entenderías Merlyn….
Esas palabras fueron la ultimas cosas que escuchó de John durante semanas su cariño se apagó totalmente y ya casi no se hablaban, ella jamás entendió que fue lo que pasó. Pero aquel extraño desencanto de John hacia ella fue olvidado poco a poco ya que Merlyn tenía muchas cosas que hacer y todo era para detener el maltrato animal de la S-15.
Un noche Merlyn acudió a una pequeña casa de las afueras para reunirse con el grupo ecologista, ella preparó las diapositivas para enseñarles lo que pasaba en aquel lugar. Su líder Almos, un hippy que parecía que se había quedado atrapado en los 60, sabía como convencer al grupo para que usaran la fuerza para detener esa matanza. La chica estaba en silencio al escuchar como entrarían dentro de unos días en los laboratorios y pondrían unas bombas e intentarían liberar a los animales. Era increíble como Almos convencía con sus palabras a todos y sin temor de las represalias de nadie.
Merlyn salió al porche a fumarse un cigarro y para pensar lo que pasaría con John, para pensar por que estaba tan serio entonces y si el lucharía por aquello en que ella creía. Almos salió junto a ella y se lió un porro, estaba bastante contento con sus avances ya que estuvo años detrás del S-15 ya no era una leyenda urbana:
-Gracias Merlyn. No se como agradecerte lo que has hecho por nosotros, dentro de poco terminaremos con esa pesadilla que es el S-15.
Merlyn se quedó pensativa y su mirada se quedó fija en unos niños que jugaban en la calle, por unos segundos gracias a las palabras de su amigo creció en ella las ganas de dejarle un mundo mejor a esos niños. Una mujer salió de su casa y comenzó a llamar a esos niños:
-Vamos chicos, a cenar. -La mujer se acercó a uno de los niños y le acarició el pelo- Jack, ¿que te parecería ir mañana a la feria? es tu cumpleaños….

Sarah Paulson es Merlyn
John se obsesionó con lo que había visto en ese ordenador y quería arreglar lo que iban hacer con sus experimentos, por eso se encerró durante días en su piso y comenzó a crear otra nueva formula para anular aquel horror. Entre ecuaciones y cálculos intentaba llegar a la cuestión de todo aún con el riesgo de su sueño durante días. Si había algo que le quitaba el sueño era lo que querían hacer con su creación. Se encendió un último cigarro para dejar de morderse las uñas y una sonrisa apareció en su rostro de alivio al encontrar la solución de aquello. Cogió sus cosas y marchó a los laboratorios para comenzar desde cero su proyecto secreto.
Parecía que aquella noche era tranquila ya que estaba regada con cientas de estrellas, parecía una perezosa noche más de verano y que nada podría pasar. Pero aquel día todo comenzaría a cambiar. Merlyn abrió la puerta de los laboratorios a sus amigos ecologistas, rápidamente entraron y comenzaron a escribir con sus sprays rojos sus consignas. Almos entró con mucha seguridad ya que tenia entre sus manos la bomba que se cargaría los ordenadores del S-15.
John estuvo en los laboratorios creando la formula que acabaría con los planes de la S-15, muchos días sin dormir para crear aquello una forma para detener la gran bola de nieve que comenzaría a crecer sin cesar. Un ruido le desconcentró totalmente ya estaba totalmente en soledad  un ruido que venía desde el ascensor de los laboratorios. Al salir para saber de donde provenía todo aquello se encontró con la boca de una pistola en su cabeza. Uno de los ecologistas se había tomado demasiado a pecho su misión y dispararía contra el que se pusiera en medio, empujó a John para sacarlo de la habitación y señaló al ascensor:
-Será mejor que vayas al ascensor, están apunto de comenzar los fuegos artificiales….
John se asustó al escuchar aquello ya que sabía que una explosión sería catastrófico para todos:
-No podéis hacer eso, ¿queréis acabar con todos?
El ecologista dio un fuerte empujón a John e hizo que andará:
-Sois unos asesinos y a llegado vuestra hora….
Merlyn estaba junto a Almos que preparaba la bomba en el sistema central, miraba a su alrededor y veía a sus compañeros abrían jaulas, veía como quemaban ficheros para detener los avances de la compañía. Miró a su espalda y vio como John era conducido a punta de pistola hacia donde estaban ellos, estaba sorprendida ya que no se esperaba verlo allí:
-John, ¿que haces aquí? -Preguntó Merlyn.
John tragó silaba y le miró a los ojos:
-No quiero que me des explicaciones pero quiero que sepas que aún puedes detenerlo y huir, no sabes el fuerte sistema que tiene la S-15 ni lo que esconde….
El ecologista le dio un fuerte puñetazo a John tirándolo al suelo, Merlyn asustada se puso de rodillas ante él y le acarició el rostro por pena. Almos intentó que se levantara porque había comenzado la cuenta atrás de la bomba, pero la chica entre lagrimas negó con la cabeza ya que prefería estar al lado de su querido John. Ella comenzó a acariciarle el rostro:
-Perdona John, entré en la S-15 para detener sus experimentos con animales….
John cogió de la cabeza y le susurró algo al oído, algo que a la chica hizo que su piel se volviera blanca de miedo, él le dio una pequeña probeta de ensayo y se la puso en su mano:
-Cuando explote quiero que te lo tomes, quiero que sigas viviendo….
La explosión del ordenador central fue casi ensordecedor haciendo que saltaran todas las alarmas, haciendo que comenzara a propagarse un extraño gas por el recinto. Jack miró a Merlyn y comenzó a gritarle:
-TÓMATELO, MERLYN TOMATE EL ANTÍDOTO……..
Merlyn tomó el contenido de la probeta y vio como todo cambiaba a su alrededor, vio como John comenzaba a morir entre sus manos, como sus ojos se llenaban de lagrimas negras y sintió un extraño ruido dentro de él. Con el tiempo supo que era un corazón explotando. Miró a su alrededor y vio como todos morían , desde Almos y todos los ecologistas. Era el principio del fin, así nació la lluvia.
... Capítulo 15 ...

lunes, 13 de enero de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 13 por Elizabeth Thor




Hugh Dancy es John Dexter
Katty arrastró a Lilith hasta la entrada del majestuoso hotel, la golpeaba sin cesar para que andara y poder enseñarle el gran trabajo de Matt para demostrar su poder. Le cogió fuertemente del pelo y le obligó a mirar hacia aquella grotesca obra maestra, dos de sus niños ahorcados a las puertas del hotel. Lilith no pudo soportar más dolor y comenzó a gritar por el dolor, no quería que aquello fuera real:
-Nadie Jode a Matt cariño-Dijo Katty
La desolación de la muerte y el dolor ante la perdida estaban haciendo mella en la mente de Lilith, destrozando poco a poco su fe en que dolor pudiera terminar alguna.
La comisaria del distrito 11 era donde se guardaban las armas de Matt, la vieja armería era donde se guardaban la munición y las armas que se podían encontrar en la ciudad. Se había dejado por los años los cadáveres de la policía en estado de putrefacto y huesos rodeados de telarañas. Nadie quiso sacar los cuerpos de los agentes y prefirieron dejarlos allí para siempre. Por el paso de los años el olor a carne podrida se fue perdiendo por los años. Dos chicos y una chica se encargaban de proteger el lugar hasta el próximo relevo. Susan una joven gótica de 14 años se mantenía en vela leyendo una novela de Poe, su pelo oscuro casi tapaban sus ojos manchados excesivamente de rimel. El sonido de unos pasos hizo que la chica levantara su mirada de su novela, miró a su alrededor y avisó a Henry un chico asiático de 14 años con pintas de Punk:
-Hey Henry, ¿has escuchado esos pasos?
Henry extrañado cogió una de las armas ya que no cesaba de escuchar cientos de pasos, se acercó a la puerta y Susan preparó su pistola cargando su tambor con seis balas, lentamente esos pasos que se escuchaban se convirtieron en risas de niños que bañaban la noche. Henry tragó silaba y abrió la puerta, miró a su alrededor solo viendo la desolada calle. Extrañamente esas risas se acabaron de golpe.
Diez niños encapuchados saltaron encima suya sin darle la oportunidad de defenderse y en sus inocentes manos unos cuchillos, acuchillaron al chico hasta dejarlo desangrándose en el suelo. Susan escuchó los gritos de dolor de su pobre amigo, cogió su pistola y corrió para intentar ayudarle. Lo que estaba delante de ella era un espectáculo dantesco, un enorme charco de sangre y el cuerpo de Henry tirado en el suelo. Miró a su alrededor al escuchar como alguien corría a su alrededor, solo podía ver pequeñas sombras escondiéndose de la chica. Asustada comenzó a disparar a unos cubos de basura, escuchó unas risas que le rodeaban poco a poco. Miró a su espalda y vio una de esas sombras corriendo tras su espalda, al poder ver su rostro y descubrir que era un niño sintió como le cortaban el tendón de su pie. Susan cayó al suelo gritando de dolor, sintiendo como la sangre no cesaba de correr. Cerró los ojos y al abrirlos vio como estaba rodeada por los niños encapuchados que comenzaron a apuñalarla sin cesar hasta que murió desangrada.

Sarah Paulson es Merlyn
Un grupo de niños rodearon el cuerpo sin vida de la chica, por unos momentos se quedaron observando esa obra que habían creado con sus cuchillos y por unos momentos se preguntaron por que había dejado ese cuerpo de respirar. No sabían lo que era la muerte más lejos de sus juegos. Bob se acerco a los niños arrodillándose junto a ellos, les miró con una sonrisa fraternal en los labios perdonando cualquier cosa que hubieran hecho.
-Pequeños quiero que volváis a nuestro hogar y no salgáis, quiero que estáis seguros….
Bob hizo una señal para que entraran Jack y Tommy dentro de la comisaria, comenzaron a coger las armas y municiones que necesitaban. Al terminar Jack miró a Bob preguntándose como podía tratar así a los niños, como podía quererlos de aquella manera:
-Bob, ¿por que tratas de esa manera a esos niños? ¿por que les enseñas a matar?
Bob se quedo en silencio por unos minutos:
-Ellos son débiles y las perfectas victimas de los monstruos que hay en la ciudad -Bob suspiró-Yo era como ellos y mi hermana me protegió, junto a Lilith les protegemos intentando darles una vida.
Dos chicos de Matt entraron en la comisaria y vieron a Jack y a los suyos, estos comenzaron a dispararles sin cesar hasta acabar con la ultima bala de su cargador. Jack se lanzo encima de Tommy tras una de las mesas para protegerlo de la lluvia de plomo. Bob se escondía tras un armario y cogió una escopeta y comenzó a cargarla. Jack rebuscó en la bolsa y cogió dos pistolas y una se la dio a Tommy:
-Sabes Tommy, me apetece tomar esta noche una cerveza y no acabar muerto.…Dispara.
Cuando terminó de hablar tras él apareció uno de sus atacantes y le apuntó con la pistola en la cabeza, Tommy le apuntó a la cabeza con miedo y temblando sin cesar el pulso, cerró los ojos y disparó. Le metió un balazo al chico y así salvo la vida a su amigo Jack. Bob le disparó en el pecho a su ultimo enemigo.
Tommy cayó al suelo destrozado ya que había arrebatado una vida y eso le había impactado demasiado, Jack le miró a los ojos sonriendo:
-Has hecho bien Tommy, era él o nosotros….
Tommy comenzó a llorar:
-He acabado con una vida..
Melissa comenzó a preparar algo de té mientras la música sonaba en el reproductor de CD, estaba pasando una tarde tranquila junto a Merlyn que le había pedido que le hiciera algo de compañía mientras Tommy no estaba en casa. Merlyn quería hablar con alguien, quería contar a alguien lo que pasó antes de la lluvia, muchas veces quiso hablar con Tommy y éste no quería escucharla, no quería saber que su querida amiga fue una de las culpables de lo que pasó.
Acarició por unos momentos su taza de té y se quedó pensativa, al levantar su mirada vio esos ojos curiosos de Melissa mirándole, Merlyn suspiró levemente y acarició las manos de su amiga:
-Sé que contarle a alguien lo que pasó sera algo purificador para mi alma, me pasé años repasando mes a mes, día a día y hora a hora todo lo que pasó....Necesitaría que alguien me escuchara….
-Me puedes contar lo que quieras Merlyn….
Ya hacia diez años que todo pasó, con el paso del tiempo era normal que cualquiera lo hubiera olvidado pero Merlyn lo recordaba todo y como se gestó esa lluvia que juzgó a la humanidad. Ella con poco menos de veinte años había sorprendido a muchos con su gran inteligencia en el campo de la ingeniería, casi todas las universidades querían que esa nueva genio trabajara para ellos. Pero ella eligió el campo militar para sus propios fines. Desde hace años fantaseaba con un grupo de ecologistas poder entrar en las instalaciones de la famosa S-15, donde las leyendas urbanas crecían y morían, donde se decía que eran maltratados cientos de animales con sus experimentos. Quería entrar y desenmascarar esos experimentos y con la ayuda de sus amigos reventar en Internet toda la verdad, serian vídeos virales creados por héroes. Los primeros días de trabajo le pusieron como ayudante de John Dexter un famoso científico de treinta años, de pelo canoso, de pequeños ojos tras las enormes gafas y que ella acabaría enamorándose poco a poco.
Merlyn con sus palabras transportó la imaginación de Melissa hacia los laboratorios del S-15, le contó el tiempo que pasaba con John en los laboratorios y sus investigaciones. Estaba en dos mundos lo que comenzó a sentir por aquel hombre y el misterio de sus investigaciones. Un día mientras desayunaban en la cafetería de los laboratorios Merlyn quiso preguntar a John en que estaban trabajando, eran muchas horas y no había encontrado nada que demostrara el maltrato a animales inocentes:
-John, ¿en que usarán nuestras investigaciones?
John sonrió:
-No tenemos que hablar aquí de eso, espero que no quieras ser despedida….
Merlyn se quedo pensativa al escucharle, John le cogió de las manos y le susurró algo al oído:
-Podemos quedar esta noche en mi apartamento y hablamos sobre lo que he investigado….
En un viejo bloque de pisos a las afueras de la ciudad donde vivía John, donde la melodía los frenazos y los pitidos de los coches eran la melodía de la noche. Compartiendo comida china mientras veían una película antigua en la televisión. La chica se sentía bastante a gusto con John ya que se sentía protegida a su lado y quería aprenderlo todo de él. Compartieron sus risas mientras hablaban del pequeño pueblo donde salió John, las bromas que hacia en la universidad o como fue la boda de su hermano mayor. Ella asintió con una sonrisa y le contaba como echaba de menos a sus padres, como echaba de menos los campos de maíz de su familia. Sus manos se acariciaron lentamente con cariño, hasta que todo terminó en un largo beso para demostrar de el amor que había nacido entre ellos.
-Desde el primer día que te vi mi corazón comenzó a latir con fuerza, sabía desde siempre que era amor….
John dejó que Merlyn apoyara su cabeza en su hombro:
-Pero en los laboratorios nadie tiene que saberlo, tenemos que estar escondiendo nuestra relación para proteger nuestro trabajo…..
John se dirigió a su cuarto y trajo con él un ordenador portátil donde guardaba todos los datos que había conseguido del S-15:
-Quiero que sepas todo mis descubrimientos….Creo que nuestras investigaciones las usan para detener plagas en los campos o en las ciudades, para acabar con el sujeto adulto y marcar en el ADN una fecha limite de vida....Ratas y cualquier bicho que destroce los cultivos.
-John, ¿crees que usan nuestras investigaciones con animales?
-Mañana entraremos al ordenador central y sabremos lo que esconde la famosa S-15
... Capítulo 14 ...

jueves, 9 de enero de 2014

Portadón por Daniel Expósito Zafra para La Autopista de los Muertos

Pedazo portada que ha hecho el genial ilustrador Daniel Expósito Zafra para La Autopista de Los Muertos, simplemente IMPRESIONANTE!!! Mil gracias, me ha hecho muchísima ilusión! Ahora a darle caña en cada capítulo para estar a la altura :)

Descubre más sobre Daniel Expósito Zafra en su web y Facebook.



Para empezar a leer La Autopista de los Muertos:




miércoles, 8 de enero de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 12


Sarah Paulson es Merlyn
Sarah Paulson es Merlyn
«Estoy…esperando un hijo, y debo conseguirle un futuro mejor que esta mierda de mundo.» Esas palabras retumbaban una y otra vez en la cabeza de Tommy. Esas palabras habían conseguido partirle el corazón. Se contuvo para no ponerse a llorar en aquél momento, y no prestó atención al resto de la reunión.
Cuando terminó, Tommy no sabía ni que debía hacer, pero ya se lo preguntaría a Jack más adelante, con la excusa de que era muy olvidadizo. El resto del grupo se quedó a tomar unas cervezas, pero Tommy no tenía ganas de nada. Dijo que se encontraba mal y se marchó a casa.
Dio un largo rodeo por una de las zonas más desiertas de la ciudad; conocía bien ese sitio y sabía que no le ocurriría nada malo. Además llevaba su navaja por si las cosas se ponían feas. Pasaron un par de niños sucios rebuscando comida en los cubos de basura; al verlos, Tommy recordó como hacía lo mismo con su hermana cuando no encontraban nada en los comercios más cercanos a su hogar.  Después de pasar varios días buscando en la basura, Maya se aventuró más en la ciudad y algo horrible le ocurrió.
Apartó esos pensamientos de su mente y fue a su apartamento. Allí estaría Merlyn, y verla siempre le reconfortaba. Llegó a la puerta de su casa y se quedó paralizado unos segundos. Todo su mundo se desmoronaba, el hombre al que amaba nunca sería suyo, y su mejor amiga era la culpable. Pero no podía odiarla, la quería; Melissa había sido una de las pocas personas que le había tratado bien y que siempre se preocupaba por su bienestar. Y tampoco podía odiar a Jack, entendía que se hubiera enamorado de Melissa. Ella era guapa, buena e inteligente, y Tommy, alguien perdido en un mundo de tinieblas. Dio un largo suspiro y entró en el piso que compartía con Merlyn.
—Merlyn, ya he llegado.
Cerró la puerta y se detuvo en seco al ver las caras de Merlyn y Melissa. No sentía el aroma de la cena como las anteriores noches desde que Merlyn estaba en su piso, ni vio la alegría de su sonrisa.
—Melissa…¿Qué haces aquí?
—Tenemos que hablar Tommy…yo… —Melissa miró a Merlyn— Estoy embarazada, y sé que Jack quiere hacer alguna locura en la que tú estás también involucrado y no lo puedo permitir… Tommy, debemos contarle a Jack lo de Merlyn…
Merlyn tenía la vista ausente, al igual que a Tommy, parecía que no le gustaba la idea.
—¡No puedes hacer eso! ¡No me puedes hacer esto! —Tommy saltó hecho una furia.
—¿A que te refieres con que no puedo hacerte eso…? —Melissa se quedó extrañada.
—Si se entera Jack, querrá que la conozcan los demás para dar esperanzas y luchar contra Matt. Y no puedo permitirlo, si le hacen daño a Merlyn, si le pasara algo…Por favor, Melissa, te lo suplico, no digas nada…—Tommy se derrumbó y empezó a sollozar. —Prométemelo…
Melissa le miraba con ojos compasivos. Tommy odiaba que le compadecieran, se sentía débil y despreciaba eso. Pero no podía evitarlo; tenía que proteger a Merlyn de los niños crueles, de Matt y del mundo.
—Está…está bien, Tommy, de momento no le diré nada…pero no te puedo prometer que no se lo diga más adelante.
Merlyn se levantó en silencio con lágrimas en los ojos y se marchó a la habitación donde dormía. Tommy empezó a seguirla, pero antes se detuvo y miró de nuevo a Melissa.
—Gracias, Melissa.
Tommy entró en la habitación de Merlyn dejando a Melissa en el salón. La mujer lloraba y negaba con la cabeza.
—No puedo enfrentarme a eso…no puedo…yo…todo fue culpa nuestra…
Tommy la abrazó con fuerza. Merlyn nunca le hablaba de lo ocurrido, del porqué siempre decía que era culpable de la lluvia. Se escuchó el sonido de la puerta al cerrarse, Melissa se había marchado.
—No te preocupes…yo te protegeré…
***
Matt pensó en la chica que había entregado a Katty como mascota. En el fondo se compadecía de ella, pero sabía que era lo que debía hacer.
Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
No podía demostrar debilidad, y el hecho de que unos niñatos entraran en uno de sus almacenes dejaba al descubierto una brecha en su sistema de seguridad que tanto le había costado organizar.
Se encontraba sentado en la butaca de su habitación del gran hotel desde donde controlaba toda la ciudad bebiendo un vaso de whisky. Había echado a Katty de la habitación, no tenía humor para nada, y seguro que su chica lo estaría pagando con la beata.
«Debería de haber ahorcado a la chica en las puertas del hotel, ese sería un buen castigo.» Matt temía que le dejaran de respetar, de tenerle miedo; tenía que pensar en algo que hiciera que toda la ciudad se meara encima al escuchar su nombre.
Alguien llamó a la puerta, y Matt volvió a la realidad.
—Pasa. —Dijo escuetamente y dio un gran sorbo a su whisky.
—¿Matt? Siento molestarte. —Sam entró en la habitación con torpeza.
«Bien, al menos él aun me teme» Matt sonrió y miró a Sam.
—¿Qué quieres?
—Yo…me preguntaba que haríamos con los otros dos chicos que hemos capturado…Se que a la cabecilla la tiene Katty para su diversión…y deja que nos divirtamos nosotros con ella de vez en cuando. —Sam dibujó una sonrisa malicia en su rostro. —Pero…¿Qué quieres que hagamos con los otros?
—¿Cuántos años tienen? Son chico y chica, ¿no?
—Si, el chico tiene unos doce años y la chica tiene catorce…—Sam parecía algo incómodo hablar de aquella chica.
—Ya os la habéis tirado, ¿no? ¿Di alguna orden para que violarais a esa chica?
Matt se levantó lentamente de su butaca y se acercó a Sam sacando su pistola. Le daba igual lo que hicieran con aquella niña, pero no podía permitir que hicieran lo que les viniera en gana sin su permiso. Sam se puso nervioso, dio un paso en falso hacia atrás y casi cae al suelo.
—Bien, ya me encargaré de vosotros luego…—Matt le puso el cañón del arma en la mandíbula. —Y los dos chicos…ahorcadlos delante del hotel, que sirvan de ejemplo. Que todo el mundo los vea, y dejad que los cuervos se los coman.
Puede que no pudiera tocar a la beata ya que era propiedad de Katty, pero sus niños sufrirían las consecuencias.

... Capítulo 13 ...