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miércoles, 24 de septiembre de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 45 por Elizabeth Thor


Cameron Boyce es Wesley
Sarah levantó su arma y apuntó a Katty en la cabeza, suspiró y deseó por unos momentos volarle la tapa de los sesos, quería vengar a sus amigos muertos y sobre todo a Dean. Quería destrozarla por las muertes que había provocado, era una zorra que tenía que morir:
-Estás deseando matarme, ¿no es así, Sarah? Estás deseando meterme cinco tiros en mi linda cabecita…
Sarah negó con la cabeza por unos instantes y sonrió:
-¿Te imaginas que vuelva con mi hermano y le pida que te mate? ¿Qué puede evitar cumplir los deseos de su hermana favorita?
Katty cerró los dientes con fuerza y se limpió el sudor:
-Será furcia…
Mary Lee cogió su guitarra y para matar algo el tiempo comenzó a tocar, como siempre recordaba la canción que su madre les cantaba cuando eran pequeños ella y su hermano. El tema de Johnny Cash le recordaba aquellos días antes de la muerte y aquellos días antes de tener que coger el papel de su madre e interpretarlo, tenía que seguir con la vida que ella dejó y ser como ella para el resto de su vida. Se quedó vigilando en la pequeña prisión a los forasteros y si tenía que entrar con la porra lo haría, entraría para hacer callar los insultos de esa gentuza.
Sam se acercó a los barrotes y se fijó en la chica, si fuera por él ya tendría a aquella cría tirada en el suelo y la estaría violando. Le cortaría con su navaja y le golpearía como hacía con sus victimas en la gran ciudad. Pero le separaba estos barrotes:
-¿Sabes quien es Matt, pequeña furcia? ¿Tu cerebro cateto lo llega entender? Él es Matt, el amo de la ciudad...
Mary Lee se acercó a Sam con su escopeta y le apuntó con una sonrisa en los labios:
-Sigue hablando y me harás feliz dándome una razón para volarte la tapa de los sesos...
Matt se acercó a los barrotes y posó, miró con mucha seriedad a la paleta y forzó una sonrisa:
-Quiero hablar con tu jefe. Quiero hablar con el sheriff y no con una paleta como tú…
Sam comenzó a reírse al escucharle, Matt le miró y le hizo un gesto para que se callara:
-Cállate de una puta vez, Sam…
Mandy se quedó en silencio mientras que sentía la pequeña caricia de su protector, cada vez que sentía su fuerte mano deslizándose por su rostro se sentía más segura. Poco a poco la relación de Mandy y Big T era algo más que amistad, eran como hermanos y ese gran chico había despertado algo de sensibilidad que ella creía haber perdido.
Clay entró en la habitación y se acercó a las rejas de la celda, comenzó a observar a los presos y eran la clase de gente que su padre odiaba a muerte, eran extranjeros. Mary le miró sonriendo:
-Clay, el señor Matt quiere hablar contigo…
-¿Tengo que conocerte de alguna manera, señor Matt? ¿Tengo que conocer tu fama de alguna manera?
Sam cogió fuertemente los barrotes y miró indignado a Clay:
-Matt es el amo de la ciudad, es increíble que un paleto le hable de esa manera…
Matt miró a Sam y le hizo un gesto para que se callara:
-Soy Matt y tengo tanto dinero que podría comprar este pueblo y quemarlo hasta los cimientos, podría colgarte a las puertas de mi hotel, suéltanos y pensaré si te perdono la vida…
Clay miró a Matt y comenzó a sonreír, comenzó a liarse un cigarrillo, un cigarrillo como siempre hacía su padre con una gran tranquilidad. Eso siempre sacaba de sus casillas a cualquier preso, eran costumbres de su padre y ahora eran sus nuevas costumbres.
Taissa Farmiga es Sarah
-Estás en mi pueblo, eres un extranjero y, ¿sabes como tratamos a los tuyos? los colgamos y nos da igual lo importante que sean…
Mary Lee sonrió al escuchar aquello, tenía ganas de hacer algo más que colgar a unos extranjeros en la plaza del pueblo. Estaba deseando salir a cazar a unos animales muy especiales.
-Clay, podríamos ir de caza, sería divertido…
Clay sonrió al escucharla, hacía tiempo que no salían a cazar:
-Me pregunto si Matt será una buena caza para esta noche, ¿no crees, Mary Lee?
Katty y Sarah se quedaron a varios metros de la prisión, allí estaba el hermano de la jovencita a la espera de ser juzgado y posiblemente ahorcado en la plaza del pueblo:
-Allí esta tu hermano, Sarah, y a saber lo que quieren hacer esos catetos con él, seguro que quieren colgarlo en la plaza del pueblo… Pero la jodida Katty está aquí.
Sarah y Katty entraron en la prisión con sus armas preparadas, podría ser que cayera alguna de ellas, pero el silencio se rompería por el sonido de los disparos. Al entrar, Sarah apuntó a Clay y Katty a Mary Lee:
-Feliz cumpleaños, cateto. Espero que tengas suficientes balas para encender el pastel de cumpleaños, soltad a Matt y a mis compañero…
Matt cogió fuertemente los barrotes y sonrió, no podía creer que su hermana hubiera venido a rescatarlo. Pensaba que el dolor y el odio les separaría por siempre, siempre soñó que ella volvería a sus brazos y volverían a ser la familia perfecta:
-Has vuelto, Sarah. Gracias…
Katty le quitó las llaves a Mary Lee y se dispuso a liberar a los suyos. Matt sonrió lleno de orgullo al ver que su hermana había vuelto a su lado, podría volver a ser una familia y cesar sus peleas:
-Sarah, sabía que volverías, sabía que volverías a mi lado, cariño…
Escucharon el sonido de unas pistolas y al girarse se dieron cuenta que estaban allí atrás de ellos Connor y Wesley que les apuntaron son sus pistolas:
-Será mejor que dejéis vuestras armas… -Dijo Wesley.
Connor se acercó a las dos mujeres y le cogió las pistolas, el chico de pelo oscuro y no muy alto era muy callado, era como su padre un ser silencioso que jamás levantaría la voz y siempre le daba la razón a Clay dando su vida por él si hiciera falta. Mary Lee se acercó a Katty y le pegó un puñetazo en el estomago, esta cayo al suelo retorciéndose de dolor:
-Asquerosa furcia, tus padres eran primos, ¿no es así?
Clay respiró con calma y comenzó a sonreír, miró a Wesley:
-Hace mucho tiempo que no salimos de cacería, señor alcalde. Esta noche me encantará cazar al “famoso” Matt…
Wesley asintió y cogió fuertemente del brazo a Sarah, lentamente le olió el cuello, en ella había encontrado un dulce para aquella noche. Le tiró fuertemente del pelo y miró a sus amigos:
-Creo que esta noche esta chica la pasará conmigo…
Matt golpeó los barrotes furioso y comenzó a gritar:
-Maldito enano, si te atreves a tocar un pelo a mi hermana te juro que te mataré… Te juro que saldré de aquí y te cortaré a rebanadas…
Abrieron la puerta de la celda y empujaron a Katty dentro, ella cayó de rodillas y se levantó poco a poco:
-Malditos paletos, malditos cerdos…
Connor cogió del brazo a Sarah y la arrastró a los pasos de Wesley, sería llevada a la casa del alcalde. Ese pequeño político, al igual que su padre, era un santo para sus ciudadanos y un pervertido cuando estaba a solas. Al entrar en la casa, Sarah fue tirada en el sofá, ella intentó moverse para escapar. Connor le subió la manga a Sarah mientras que Wesley preparaba una inyección para tranquilizarla.
-¿Sabes una cosa, bonita? mi padre me enseñó a engañar a los votantes y a sus espaldas ser un cerdo, ¿quieres descubrir lo cerdo que soy?
Cristina Ricci es Mary Lee
Sarah se desmayó lentamente por culpa de las drogas que le metieron en vena, Connor la miró en silencio y le acarició el rostro lentamente, Wesley comenzó a desabrochar los botones de la blusa de la chica. El alcalde miró al ayudante del sheriff y le señaló la puerta:
-Lárgate, Connor, lárgate…
Connor antes de salir por la puerta miró a Wesley y como se entretenía en violar a la chica, el pequeño pecoso pervertido sin girarse le dijo algo a su compañero:
-Soy el alcalde, soy un ser respetable y no quiero que le cuentes a nadie lo que estoy haciendo, ¿entendido, Connor?
Sarah luchó como pudo, luchó contra Wesley con todas sus pocas fuerzas. Le tenía cogida por los brazos mientras le quitaba los pantalones lentamente. Sarah luchó contra el sueño que le comía poco a poco, le escupió en toda la cara y eso hizo que Wesley, enfadado, le pegara una torta. Sarah le dio un rodillazo en sus partes más sensibles, haciendo que el alcalde cayera al suelo dolorido. Sarah se levantó torpemente y cogió una pequeña figura que había encima de la librería, se puso de rodillas y le apuñaló en un ojo. Wesley comenzó a gritar como un cerdo hasta que Connor entró en la casa y cogió a Sarah por los brazos hasta que cayó desmayada. Wesley se levantó y puso una mano en su perforado ojo:
-Llama a un médico, mi ojo...
... Capítulo 46, próximamente ...

Vampiros en la noche, Capítulo 11


Chace Crawford es Jack Blake
Chace Crawford es Jack Blake
Jack se sentía frustrado. Había perseguido a varios vampiros en busca de información sobre la familia Blair sin éxito.
«Como siga así, les voy a perder la vista —pensó—. Debo indagar más, no pueden haber desaparecido de la faz de la tierra.»
Y estaba Maxime. La chica vivía en su apartamento desde hacía ya un tiempo, y se sentía cada vez más atraído por ella. Pero sabía que debía centrarse en acabar con los Blair y poder así vengar a su difunto padre. Había aceptado la misión y tenía que cumplirla hasta el final, aunque ello conlleve perderlo todo.
Suspiró y se recostó en el sofá del salón de su piso de Londres. Miró la hora, Maxime aún tardaría un largo rato en volver a casa. «Esta noche saldré de caza. Puede que tenga más suerte.»
El ruido de la puerta al abrirse le sobresaltó y Maxime entró con su maletín del trabajo.
—Hola, Jack —saludó con una sonrisa en los labios.
—Hola —Jack la miró extrañado—. ¿Qué haces aquí tan pronto?
—Cynthia y yo hemos salido antes del trabajo —Dejó el maletín sobre la mesa del salón y se dirigió hacia la habitación—. Vamos a comprar un regalo para mi hermano Sasha —dijo con la puerta abierta. Jack se giró y pudo comprobar que podía entreverla cambiándose de ropa.
Se giró, avergonzado.
—¿Quieres que os acompañe? —preguntó sonrojándose.
—No hace falta, tendremos cuidado, iremos por zonas transitadas o al centro comercial, además… —Volvió al salón con un vestido informal rojo y unas botas negras—, aún es de día.
—Tienes razón —Jack sonrió—. Pasadlo bien, entonces.
—Nos vemos esta noche —Maxime se acercó y le besó en la mejilla—. Prepararé algo delicioso para cenar.
Se marchó contoneándose. «Podría aprovechar e ir a una de las casas donde se atrincheran por el día. Serán vulnerables, es perfecto.»
Jack preparó las estacas y el agua bendita, las metió en una bolsa de deporte oscura y salió del piso con paso decisivo.
Pensó en la casa de la familia Nichols, muy afines a los Blair. Vivían en las afueras de la ciudad. Jack sacó un informe con todo lo necesario sobre ellos. Se trataba de cuatro vampiros, Markus y Kim, los patriarcas y John y la joven Lucy, los herederos del imperio.
Jack fue hasta su domicilio y analizó el lugar; era una gran casa del siglo XVIII de piedra gris con ventanales cubiertos de terciopelo negro. Estaba rodeada por una gran verja de hierro que les protegía contra intrusos. También tenían dos guardas de seguridad apostados ante las puertas tanto de la verja como de entrada a la casa.
Jack buscó un punto débil, algo alejado de ojos indiscretos y trepó por los barrotes con facilidad. El jardín que separaba a la casa estaba muy cuidado y poseía una belleza natural digna de una postal.
Caminó por la espesa hierba con sigilo hasta una ventana cercana. Miró a los lados y cuando comprobó que no había peligro, sacó de su bolsa un cuchillo con filo de diamante y cortó el cristal como si fuera mantequilla.
Entró en el gran caserón. Allí, el ambiente era sofocante. Cogió una linterna y la encendió para poder orientarse. A pesar de que aún había luz en el exterior, el interior parecía una cueva.
Jack avanzó por el salón, el lugar estaba decorado con objetos antiguos y grandes retratos, «Cómo les gusta a los vampiros todo lo viejo —Cogió una pequeña talla de una mujer de mármol y la volvió a dejar en su sitio—. Sólo sirven para acumular polvo.»
Se dirigió directamente al sótano de la casa, el lugar donde seguramente guardarían los ataúdes. Habían algunos vampiros que preferían dormir en las habitaciones e incluso en camas, como los humanos, pero las familias con linaje eran más conservadoras y les gustaba preservar las viejas costumbres.
Bajó por las escaleras que le llevarían a su destino. Al llegar al último escalón sonrió con aire triunfante al comprobar que no se equivocaba. «Premio.»
La estancia estaba totalmente a oscuras y sólo habían cuatro ataúdes en medio y varios candelabros adornados con velas a los laterales.
Jack abrió el primer ataúd; un chico joven muy pálido dormía plácidamente. «John Nichols.» Puso con sumo cuidado un rosario bendecido sobre su cuerpo y el vampiro se despertó.
—Como grites, te mato —susurró Jack y John dejó que le rodeara el cuerpo con ello. Al llegar a la carne, un humo blanco llenaba el lugar.
Hizo lo mismo con los tres siguientes. Ninguno opuso resistencia. Sabían que eran vulnerables y que el cazavampiros que los retenía podría acabar con ellos con rapidez.
—Buenas tardes, familia Nichols —dijo Jack paseándose entre los ataúdes—. No hace faltan que se levanten. Es más, mejor no se levanten. Si no, se clavarán los rosarios, y están bien bendecidos, y morirán —Suspiró—. Bien, sólo quiero saber una cosa. Dónde se encuentran los Blair.
—Nosotros no… —empezó a decir el hombre, Markus.
—Creo que no me he explicado bien —Se acercó al vampiro y le miró amenazante—. No quiero mentiras. Sólo una cosa, saber el paradero de los Blair.
Escuchó a la joven Lucy lloriquear nerviosa, y a la madre, Kim, consolar a su hija.
—No te preocupes, cielo —decía Kim.
—Todo irá bien si consigo lo que quiero, si no, puede que me enfade un poco —Jack se acercó a las dos mujeres—. Y bien, sigo esperando la respuesta.
—No les hagas daño, por favor —dijo con voz entrecortada John.
—Eso depende de vosotros —sentenció Jack.
—E-está bien —dijo al fin Markus—. Sólo sé rumores, habladurías. Ni siquiera se despidieron de nosotros. Pero Paul Hill dijo algo sobre Italia. Puede que él sepa donde están.
Jack meditó unos momentos. «Puede que mienta, o que diga la verdad —pensó—. Iré a ver a ese tal Paul y averiguaré lo que quiero saber.»
—No confío en los vampiros, creo que debería haberlo dicho antes, pero en este caso, haré una pequeña excepción —Se acercó a las escaleras—. Bien, familia Nichols, iré a ver a vuestro amigo, y si mentís, volveré a haceros una pequeña visita. Aunque no será tan cordial como esta —Empezó a subir los peldaños de espaldas—.  Y de nada servirá que se muden, os encontraré.
—¡Espera! ¡No nos puedes dejar así! —dijo John con voz aguda.
Sophie Turner es Lucy Nichols
Sophie Turner es Lucy Nichols
—Puedo y lo haré. Seguro que vuestros guardias os echarán de menos y bajarán a ver como estáis. Serán lo encargados de quitaros vuestras ataduras —Vio que Markus intentaba zafarse de ellas emitiendo gemidos de dolor sin éxito—. Yo de ti, no haría eso. Están bendecidos por el Vaticano —dijo sonriente y se marchó del lugar.
Salió por el mismo sitio que había entrado sin ser visto y volvió al apartamento. «Debo mirar mis notas sobre los vampiros. Ese tal Paul Hill, me suena mucho su nombre.»
Llegó a su hogar; Maxime aún no había llegado. Buscó entre los informes que había realizado tras años de seguir a diferentes vampiros con su padre. Hill, Paul, era un vampiro de poca monta a los que muchos usaban para conseguir sangre fresca o algún favor difícil de realizar. «Esta noche iré a por ti. Y como no me digas lo que quiero sabes, conocerás lo que es la ira del infierno.»

... Capítulo 12 por Elena Saavedra, próximamente ...

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 44


Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty

Katty guiaba a Sarah a través del árido desierto.
—¿Falta mucho? —preguntó la joven sin dejar de acariciar el arma que llevaba en el bolsillo.
—¿Te han dicho alguna vez que eres pesada de cojones? —contestó Katty entornando los ojos. Jadeaba por el calor, y tenía el cuerpo cubierto de sudor.
—Te he hecho una pregunta —dijo Sarah sin titubear.
«Ha cambiado —pensó Katty—. No parece la tontita hermana de Matt. No, si al final se va a parecer más a su hermano de lo que ella cree.»
—Ya estamos cerca, y si dejaras que descansáramos un rato, iríamos más rápido —Katty se detuvo y miró a Sarah—. Hace horas que estamos caminando, y éste jodido calor me está matando. Anda, déjame sentarme solo unos minutos —Se apoyó sobre una roca cercana sin esperar respuesta.
—¿Te he dicho que te detengas? —La miró desafiante.
Katty la ignoró; se quitó las botas y acarició sus cansados pies. Sarah pareció pensárselo mejor y se sentó en el suelo de arena justo ante ella.
—Tranquila, que no me escapo —dijo Katty cogiendo una de las botellas de agua que se habían llevado y empezó a beberla con avidez.
—Es sólo por si acaso —contestó Sarah.
—Ya, pues sólo por si acaso, aparta la mano de la pistola, no vaya a ser que me pegues un tiro sin querer —añadió Katty con ironía guardando la botella.
Aún no se creía que la hubiera creído. Aunque en ese caso era cierto lo que le había dicho, pensó que Sarah jamás la soltaría por lo que había hecho en el pasado.
Una vez cortó las ataduras, le dijo que le acompañara a la cocina, y gracias al amparo de la noche, cogieron algunas latas de comida y botellas de agua de la casa de aquella paleta. Después, se deslizaron como sombras a través de la puerta de la cocina, tratando de no alertar a los perros guardianes que custodiaban la zona con ferocidad.
Habían estado caminando durante varias horas hasta hacer aquél primero descanso. Se quedaron en silencio durante unos minutos.
«En eso son iguales, a charlatanes no les gana nadie. Joder, éste viaje va a ser un aburrimiento. Espero que al menos logremos rescatar a los demás.» Katty miró a su alrededor; sólo había tierra y calor. El sol estaba ya en lo más alto del cielo y abrasaba todo lo que hubiera a su paso.
Katty comprobó que tanto su respiración como la de Sarah se normalizaban y sonrió.
—¿Ves cómo ha sido una buena idea? Cuando emprendamos la marcha, estaremos frescas como rosas —dijo acercándose a ella.
—Lo que me preocupa es que lleguemos para salvar a Matt.
—A Matt y a los chicos —puntualizó Katty.
—Por mí, los pueden colgar a todos —dijo Sarah con semblante serio—. El que me preocupa es mi hermano.
—Como quieras, pero una vez estemos allí, habrá que liberarles también. Dudo que podamos con ese sheriff de pacotilla y su panda de paletos los tres solos —Cogió una de las latas, la abrió y puso cara de desagrado al ver lo que había en su interior—. Alubias, puaj.
—Al menos es algo —dijo Sarah haciendo lo mismo—. Más alubias —Empezó a comer.
—¿Cómo puedes ser tan fría? ¿Acaso no te apetecería una buena hamburguesa con queso? —Katty comió algunas de las alubias con las manos—. Esta mierda no está del todo mal —Sonrió—; eso o es que tengo hambre.
—Más bien lo segundo, creo —Sarah negó con la cabeza y le tendió una cuchara—. Ten algo de modales, ¿quieres?
—Uy, sí, señorita Nolan, tenemos que tener modales por si los coyotes nos ven comer con las manos —La cogió y la dejó en el suelo—. A mí déjame comer tranquila.
Sarah no hizo ningún otro comentario. Comieron de nuevo en silencio. Después de estar un largo rato, Sarah se levantó.
—Es hora de seguir con nuestro peculiar viaje —dijo y se puso la mochila en la espalda—, quiero llegar al anochecer.
Katty guardó lo poco que le quedaba de alubias y se levantó.
—Vamos, pues, el infierno queda a mano izquierda —Se pusieron en marcha.
Katty quería llegar lo antes posible para liberar a Matt y a los chicos. «Y así podré librarme de ti de una puta vez —pensó relamiéndose los labios—, una vez hayamos acabado con el sheriff, te haré pagar a ti y a tus amigos mi cautiverio.»
***
—¡¿Cómo que se ha escapado?! —dijo Jack poniéndose cada vez más nervioso—. ¡Buscadla!
Jacob Artist es Jack
Jacob Artist es Jack
Maggie y Bob salieron con sus armas y unas linternas. Tommy y Merlyn habían mirado en el piso de arriba. Melissa estaba en el sofá, acariciándose el abultado estómago junto a Mercedes.
«No puede ser verdad —pensó Jack—. Estaba bien atada cuando nos fuimos a dormir. Es imposible que haya escapado.»
—Ni rastro de ella —dijo Tommy asustado.
—Pues no puede haber desaparecido como si nada —Jack habló con más sequedad de la que debía—. Tenemos que encontrarla —dijo tratando de suavizar la voz.
Tommy asintió. Merlyn puso la mano sobre el hombro del chico.
Bob y Maggie abrieron la puerta de entrada provocando un gran estruendo que sobresaltó al resto.
—No la hemos visto fuera —dijo Bob—. Hay que moverse, en cuanto tengamos el coche debemos ir a por ella o nos traerá a toda la escoria de la ciudad.
—Cierto, si no la atrapamos, puede que éste ya no sea un lugar seguro —añadió Maggie aferrándose al brazo de Bob.
—¿Cómo que ya no será un lugar seguro? ¿Pero quién era esa chica? —Mercedes se había levantado y acercado a ellos con preocupación.
—Es una loca de nuestra ciudad —Empezó a decir Jack—. Y es muy peligrosa. Es la novia del tío que lo controla todo, y si sabe que la hemos retenido contra su voluntad, nos traerá a sus amigos para que acaben con todos nosotros.
—Eso es horrible —Mercedes se llevó una mano a la boca.
—Pero no permitiremos que eso ocurra, ¿a qué no, Jack? —dijo con voz tranquilizadora Melissa.
—No —contestó Jack apretando la mandíbula.
—¿Y por dónde deberíamos empezar a buscar? —preguntó Bob con el arma en alto.
—Mis perros podrían rastrearla si tenemos alguna prenda de ella —propuso Mercedes.
—Es una muy buena idea —dijo Jack—. Salvo que no tenemos nada de ella —sentenció.
—Chicos, ¿habéis visto a Sarah? —preguntó Maggie mirando a Tommy y a Merlyn.
—No, no está arriba, pensé que había ido con vosotros —contestó Tommy.
—No la he visto desde ayer por la noche —añadió Maggie.
—¿Sarah? —preguntó más para si mismo Jack—. ¡Joder, claro!
—¿Qué pasa con Sarah? —preguntó Merlyn confusa.
—Pues que seguramente ella la habrá liberado —dijo Jack con firmeza.
—Eso no es posible, Sarah odia a Katty, no la habría soltado sin más —Maggie cruzó las manos sobre el pecho.
—A no ser que Katty la convenciera con alguna de sus patrañas —Jack se llevó las manos a la cabeza—. ¡Joder, joder, joder! Y seguro que se ha marchado con ella.
«¿Cómo has podido hacer esto? ¿Cómo me has podido hacer eso? —pensó Jack—. Si hubieras hablado conmigo… te hubiera ayudado en todo lo que necesitaras.»
—¿Y tenéis ropa de ella? —preguntó de repente Mercedes.
—Sí, en su mochila seguro que hay algo —respondió Maggie y la fue a buscar al piso de arriba.
—Pues con eso mis perros pueden rastrearla. Si están juntas, las encontraremos —dijo Mercedes con una sonrisa en los labios.
... Capítulo 45 ...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Vampiros en la noche, Capítulo 10 por Elena Saavedra



Dominic es Benicio del Toro
Aldur y Dante habían seguido a Dominic, el patriarca de la familia Bianchi, hasta a una habitación aparte para poder hablar tranquilamente sin que el resto de la familia escuchara aquella conversación que pondría al descubierto al patriarca más poderoso de la historia como un cobarde, y Dominic lo sabía nada más recibir la llamada, pero jamás se imaginó que aquella historia también le llegase a afectar a él y a su familia, y cuando aquello sucediera entonces se vería de qué lado estaba su lealtad si al lado de Aldur o de su familia.
Dominic se sentó en una silla e invitó a Dante y a Aldur a que también se sentaran a su lado- Bueno, aunque ya me imagino el motivo de tu inesperada visita me gustaría que me lo confirmases, Aldur. ¿De verdad estáis en peligro?
– Así es- confirmó Aldur- Cuando encontré las cenizas de Francesca, lo supe.
-Ya, pero te has enfrentado a múltiples cazadores de vampiros y has acabado con todos ellos, ¿qué tiene de distinto este último?- preguntó Dominic.
- Él no es un caza vampiros, es un ángel- contestó Aldur, y Dante también se quedó impresionado- Por eso he huido, sabía a lo que me enfrentaba. Ya sé que es un gran riesgo pedirte asilo, pero yo te ofrecí mi hogar cuando lo necesitabas. Te garantizo que jamás sabrá dónde estamos, me he asegurado de ello. Por favor acógenos hasta que podamos adquirir nuestra propia mansión aquí en Italia.
Dominic miró a Aldur seriamente- De acuerdo, tú y tu familia podéis quedaros todo el tiempo que necesitéis. Pero tú y yo estaremos en paz, ya no te deberé nada.
– Trato hecho- Aldur se levantó y le tendió la mano.
Dominic le estrechó la mano a Aldur- Os voy presentar al resto de mi familia, será mejor que volvamos.

Lucrecia es Demi Moore
Dominic, Dante y Aldur volvieron a la sala y allí estaba la familia Bianchi al completo, exceptuando a Lorenzo y a Raquel que se habían marchado para pasar un tiempo a solas. Dominic primero presentó a su esposa, Lucrecia, después a su hija Elizabetta que era la heredera de la familia, y por último sus dos hijos pequeños, lo mellizos Cristine y Stephano. Dominic era un hombre de apariencia sobre unos 47 años, con el pelo oscuro, largo y lacio; y los ojos claros. Era de estatura normal y ancho de hombros, pero sus arrugas en su piel delataban que era mayor para ser un vampiro. Sus rasgos no eran muy favorecedores, pero contaba con un encanto natural sin embargo. Lucrecia aparentaba unos 34 años, tenía el pelo negro azabache, largo y lacio, y los ojos azules. Sus rasgos eran más favorecedores que los de su marido, pero tampoco es que fuera la belleza natural que era Raquel. Su hija en común, Elizabetta podría aparentar unos 23 años como mucho, su pelo era castaño y sus ojos azules, y se parecía mucho más a Lucrecia que a su padre físicamente. Y por último los mellizos: ambos con el pelo oscuro y los ojos castaños, y ambos se parecían muchísimo a su padre, Dominic, sobre todo Stephan que era la viva imagen de su padre en miniatura, ambos se estaban desarrollando por lo que sólo aparentaban unos 12 años.
-Familia os presento a Aldur, el patriarca de la familia Blair y su heredero Dante- les presentó Dominic- Aldur, Dante os presento a mi familia, mi esposa Lucrecia, mi hija y heredera Elizabetta, y mis dos hijos menores Cristine y Stephano.
– Es un placer poder conocer a uno de los vampiros más poderosos de la historia, mi marido me ha hablado mucho de usted- dijo con una sonrisa falsa Lucrecia.
– También es un placer para mí conoceros al fin- respondió Aldur con la misma sonrisa falsa- pero si nos disculpáis estamos muy cansado por el viaje…si me dejáis unos minutos para buscar a Raquel, me gustaría que Dominic nos condujera después a nuestras habitaciones.
– Yo buscaré a Raquel, padre- Dante se marchó con paso decidido y buscó a Raquel, la encontró en el balcón riéndose con Lorenzo- Mi padre os está buscando.
– Sí claro, perdóname Lorenzo debo volver con Aldur, gracias por la copa- Raquel se despidió y junto a Dante volvió junto a Aldur- Hola querido, he oído que andabas buscándome- Raquel se percató de la presencia del resto de vampiros y les saludó- La familia Bianchi debo suponer.
Megan Fox es Raquel
Megan Fox es Raquel
Aldur le cogió de la mano a Raquel- Querida Dominic es el patriarca de la familia, su esposa Lucrecia, y sus hijos Elizabetta, Cristine y Stephano- les volvió a presentar.
– Encantada de conoceros, yo soy Raquel.
Dominic decidió que ya era hora de irse de nuevo a descansar, después de todo dentro de poco amanecería y no quería levantarse con el sol aún en el horizonte- Os llevaré hasta vuestras habitaciones, seguidme- Dominic les fue indicando el camino a la familia Blair- Este cuarto será para Raquel y para Aldur, y el cuarto de enfrente es tu cuarto, Dante. Espero que descaséis bien, mañana tendremos una fiesta para rememorar el recuerdo de nuestra querida Francesca. Os dejaré descansar- Dominic se marchó.
Dante pasó a cuarto y cerró la puerta, Raquel entró primero en el otro cuarto y justo después le siguió Aldur- Una fiesta en memoria de Francesca, pero serán falsos. Si no fuera porque necesitamos su ayuda acabaría con toda la familia Bianchi- dijo Aldur.
– Presupongo por lo que acabas de decir que la familia Bianchi y Francesca no habían sido precisamente amigos, pero como bien has dicho necesitamos su ayuda no podemos volver a Londres mientras nos persiga ese ángel- Raquel se acercó a Aldur y le abrazó- Mi amor no te dejes enfurecer por esta panda de imbéciles. Sé que amabas a Francesca, y créeme que lamento su muerte, pero ahora podemos estar solos. Sé que no he estado pendiente de ti estos últimos meses, pero es que le tenía miedo a Francesca, ella era más poderosa que yo y me amenazó nada más llegar- Aldur la miró atónico y preocupado- Pero ahora podemos estar solos tú y yo, como antes. Como cuando nos conocimos, ¿recuerdas?- le sedujo Raquel y Aldur cayó en sus brazos cual presa cae ante su cazador- Vamos, ven y revivamos nuestro amor.
Aldur se entregó a ella completamente, y ella maliciosamente sonrió pues su plan estaba saliendo a la perfección.

... Capítulo 11 ...

El Último Juego de Niños, Capítulo 43 por Elizabeth Thor



Miley Cyrus es Katty
Tommy miró a Merlyn y ella sonrió acariciándole el rostro:
-Venga, cariño, saca a bailar a Mercedes…
Sarah se apoyó contra la pared y, en silencio, se quedó viendo como bailaba Jack con Melissa, por dentro se moría poco a poco de envidia ya que amaba a ese chico. Quería estar a su lado, quería bailar a su lado.
Merlyn se acercó a Mercedes y a Tommy regalándole una sonrisa a los dos:
-¿Me dejarías este baile con este muchachote, Mercedes?
Maggie apoyó su cabeza en el hombro de Bob disfrutando de esa canción de amor, pudiendo disfrutar de aquel momento que parecía que nunca terminaría y que parecía que se pararía el tiempo, parecía que el sufrimiento se había perdido por unos diez minutos. Melissa miró Sarah y se entristeció por unos segundos, su mirada fue a los ojos de Jack:
-¿Por qué no bailas con Sarah un poco? seguro que lo agradecería…
Melissa sonrió al llevarse las manos a la espalda ya que notaba el peso de su embarazo, ese peso que le cansaba la espalda y los riñones. Vio con una sonrisa en los labios como Jack se acercaba a Sarah y la sacaba a bailar, se sentó en una silla y comenzó a ver como bailaban las parejas mientras se acariciaba su hinchado estómago.
Sarah se sintió a gusto al tener tan cerca a Jack, se sintió a gusto al sentir los brazos de Jack rodeándola. Tenía que fingir una sonrisa de amistad, tenía que evitar esas ganas de besar a Jack. Se acercó a su oído y le susurró:
-Me cuesta tanto no besarte, Jack. Me cuesta tanto esconder mis sentimientos hacia a ti -Susurró Sarah al oído de Jack.
La granja estaba tranquila a última hora de la noche y el único sonido eran los grillos o los lobos en el horizonte. Una sombra se movía por alrededor de la granja desesperada por encontrar algún sitio donde esconderse, buscaba con desesperación algún lugar para escapar de una muerte segura. Aquella sombra hizo que los perros de la granja se despertaran y comenzaran a ladrar sin cesar, deseando escapar para encontrar al posible lobo que había entrada a por gallinas. Mercedes se despertó al escuchar los ladridos de los animales y cogió su escopeta para defender sus tierras, saldría a fuera y mataría al dichoso animal que quería comerse a sus gallinas. Al salir de su cuarto vio a Jack que se ponía su chaqueta:
-Te acompaño, no me fío de esos ladridos…
Mercedes y Jack fueron hacia el granero para encontrarse con el lobo que había venido a buscar su alimento, encendieron una linterna y entraron en silencio. Lo que comenzaron a escuchar era algo más que la respiración de un animal, lo que encontraron fue algo que jamás creyeron encontrarse. Allí estaba Katty, tapándose la cara ya que le molestaba la fuerte luz de la linterna, forzó una sonrisa al ver a Jack y Mercedes:
-Sorpresa -Dijo Katty.
Jack cogió del cuello a Katty y la impacto contra la pared del granero, le miró a los ojos con furia ya que solo podía recordar lo que había hecho esa víbora. Mientras le apretaba el pescuezo pudo observar que la sádica jovencita estaba desarmada:
-Venga, no tienes cojones, no te atreverás a romperme el cuello…
Jack suspiró y miró a Mercedes:
-Corre, tráeme una cuerda para atar a ésta furcia...
Mercedes trajo unas cuerdas y Jack ató las manos de Katty con fuerza ya que no confiaba en esa psicópata:
-¿Quién es, Jack? -Preguntó Mercedes.
Jack cogió a Katty con fuerza del brazo y miró a los ojos a Mercedes:
-Es un asqueroso recuerdo del pasado…

Maisie Williams es Mandy
Katty sonrió al sentir el dolor de sus brazos por culpa de las cuerdas, miró a Mercedes y movió su legua como si fuera una serpiente:
-Cuidado, paleta, te puedo morder…
Sarah se despertó en la noche al escuchar unos murmullos e intentó descifrar esas voces, intentó escuchar mejor esas voces para saber quienes eran y eran todos los chicos que parecían que se habían levantado aquella noche para una reunión. Pero al escuchar un nombre le despertó del todo. “Katty”. Aquél nombre no podría olvidarlo ya que era la matona psicópata de Matt y la asesina de algunos de sus amigos. La chica se levantó de la cama y, descalza, comenzó a pisar la fría madera del suelo, paso a paso le fueron acercando más y más hacia las voces. Sus ojos se abrieron como platos al ver que Katty estaba atada en una silla en mitad del comedor y allí estaban todos rodeándola. La psicópata comenzó a reír sin cesar:
-¿Qué tenemos aquí? La vieja, el líder de mantequilla, el estúpido beato, el niño de cristal, la punk de pega y la preñada -Comenzó a reír- Sobretodo, ahí está la hermana de Matt.
Sarah sin pensarlo dos veces se acercó a ella y le dio un tortazo en toda la boca para que se callara, Katty levantó su cara y lamió su labio ensangrentado:
-Veo que despierto mucha simpatía...
Merlyn cogió del brazo a Sarah para que no volviera a golpear a Katty:
-Por favor, déjala, Sarah.
Mercedes miró a Melissa intrigada por aquella chica:
-¿Quién es ella?
-Es una maldita psicópata, un ser cruel sin sentimientos…
Jack se acercó a ella y le miró a los ojos, le cogió fuertemente de los hombros:
-¿Dónde está Matt?
Sarah cogió su pistola y apuntó a la cabeza de Katty, quería encontrar una razón para no reventarle los sesos a la psicópata. Le había quitado tantas cosas en ésta vida que deseaba acabar con ella y vengar a Dean, quería volver a recuperar un nuevo recuerdo y quería que fuera su muerte. Un segundo de silencio se hizo con los chicos mientras la tensión crecía. Katty comenzó a sonreír al ver como su vida estaba en un hilo, pero había jugado tantas veces con su vida que eso era un chiste para ella.
-No tienes valor y jamás apretaras el gatillo. Eres una niñata que no tiene la sangre fría de Matt…
Sarah miró a todos sus compañeros y miró a Katty aún más dispuesta en matarla:
-Te han preguntado. ¿Dónde está Matt?
Sarah comenzó a llorar al recordar a Dean y comenzó a temblarle la mano, quería meterle un tiro entre los ojos para vengar a la persona a quien quiso tanto. Quería acabar con Katty, esa asesina que mató a sangre fría al amor de su vida. Maggie se acercó a ella y apoyó su mano en el hombro de Sarah:
-Sarah, no te rebajes a su nivel, no lo hagas…
-Lo sabía, eres una maldita cobarde. Una niñata estúpida sin valor -Dijo Katty.
Jack se acercó a Katty y la amordazó para que se callara ya que no quería escuchar más sus palabras que crispaban a todo el grupo:
-Vámonos a dormir, mañana pensaremos qué hacer con ella…
Merlyn apoyó su mano en el hombro de Tommy para irse a dormir, pero el chico estaba bastante nervioso al tener a una asesina como ella en la granja:
-¿Qué haréis con ella?
Bob le cogió fuertemente del pelo a Katty:
-Haremos que hable. Por las buenas o por las malas…
Katty se quedó allí amordazada en el comedor con sus manos atadas con fuerza, con la boca amordazada para no escuchar sus afiladas palabras y sus insultos. Sentía como le sangraban las manos por los roces y ese dolor le comenzó a gustar, comenzó a forzar una de sus manos intentando romperse un dedo y poder escapar. Un afilado trozo de acero fue acariciando su rostro lentamente, su caricia era tan familiar y supo rápidamente que era un cuchillo. Se encendió la luz del comedor y pudo ver a Sarah ante ella con ganas de encontrar venganza:
-Katty, ¿tienes miedo?
Sarah le quitó la mordaza a Katty y esta sonrió al escucharla, ¿como podía tener miedo a esa estúpida?
-Cómeme el coño…
Sarah le dio un tortazo en el rostro de Katty, esta sonrió al sentir el gusto de sangre en su boca:
-Dime, antes de que comencemos a jugar con este cuchillo, ¿dónde está mi hermano?
-¿Tu hermano? A sido cogido por unos Rednecks y lo quieren juzgar, conseguí escapar y quiero ayudarle...
Sarah se quedó pensativa al escuchar aquello:
-¿Mi hermano?
-Si, por qué no eres una buena hermana y me ayudas a rescatarlo, ¿quieres que lo cuelguen?
Sarah cortó las cuerdas que ataban a Katty y le apuntó con su pistola:
-Iré contigo, y si me la juegas, te matare…
Katty miró sus manos moradas por las cuerdas y frotó sus muñecas doloridas, miró a Sarah sonriendo:
-Si, claro me llenarás mi perfecto culo de plomo. Vámonos…
Mandy se quedó en silencio en un rincón de la celda donde les habían encerrados esos chicos, tenía miedo como una niña que era, temía que le hicieran daño. Tenía tanto miedo que no podía cesar de llorar, su dolor se convirtieron en lagrimas con sabor a miedo. Big T se acercó a ella y se sentó a su lado, Mandy al sentir su calor se acercó a él y le abrazó con fuerza. Se sentía más valiente y más segura con él:
-Mandy, tranquila no pasara nada, yo estaré aquí…
-Big T, gracias por estar conmigo. Gracias…
... Capítulo 44 ...