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jueves, 12 de noviembre de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 58


Alexander Ludwig es Clayton ‘Clay’ Walter
Alexander Ludwig es Clayton ‘Clay’ Walter
Clay contemplaba el espectáculo, asombrado. Aquellos extraños plantaban cara a sus hombres, y lo peor de todo: estaban ganando.
Vio el cadáver de Mary Lee que bañaba de sangre las hojas muertas. Tenía varios cuchillos en su espalda y una mueca cómica en los labios.
Aún le escocía la garganta debido al humo. Cogió una botella de agua de su mochila y dio unos largos tragos. «Malditos hijos de puta —pensó—. Nos están masacrando. ¿De dónde han salido?»
Encontró a algunos más de sus hombres por el bosque. Eso le enfureció aún más.
Apuntó su arma tratando de dar a alguno de ellos. De pronto, descubrió otro cadáver en el suelo. Se acercó, deseando que fuera de uno de aquellos intrusos. Se trataba de Connor. «Joder, joder, ¡joder! Han matados a dos de mis mejores hombres.»
El joven tenía una gran herida en el cuello. Su uniforme de policía estaba teñido de rojo.
Clay notó un movimiento por el rabillo del ojo. Era un chico tratando de escapar. Levantó el arma y disparó. El sonido de la bala rompiendo el aire le retumbó en los oídos y se alegró de oír un grito de dolor.
Corrió hacia su presa. Era un chico de unos diecisiete años, rubizo y mirada turbia. La bala le había dado en el hombro y se retorcía de dolor.
—Vaya, vaya, vaya. Al fin he cazado a uno. Y te aseguro que serás el primero de muchos. —Se acercó a él, apoyando la rodilla en la herida—. Puede que hayáis acabado con algunos de mis hombres, pero tú y tus amigos estaréis muertos por la mañana.
El joven no dijo nada. Le escupió en la cara y Clay sonrió con malicia. Cogió su pistola y apretó de nuevo el gatillo; le disparó a quemarropa en el otro hombro.
—¡Apártate de él! —bramó una voz a su espalda que le sobresaltó. Era el chico moreno. Tras él, empezaron a llegar el resto de forasteros.
—Hombre, al fin has tenido los cojones de aparecer. —Se levantó y miró desafiante a su nuevo contrincante—. Tú sabes mi nombre, ¿podrías decirme el tuyo? Me gusta llevar la cuenta de mis trofeos de casa.
—Soy Jack —le espetó el joven, desafiante—. Y a no ser que quieras morir, te aconsejo que te largues y nos dejes en paz.
Clay no pudo más que reír. Jack le miró con odio en los ojos, y eso le divirtió más.
—Chaval, soy el sheriff de este pueblo. Un niñato como tú no me da órdenes. —Miró a su rival y comprobó que no tenía armas—. Veo que vienes preparado para la batalla —dijo con ironía—. Despídete de tu vida.
Clay levantó el revólver y apuntó a Jack. El chico se quedó inmóvil, mirándole con asombro. El sheriff disparó. No le quedaban balas.
—¿Pero qué demonios…? —dijo, pero no pudo continuar.
Jack se abalanzó sobre él como un lobo y empezó a pegarle.
***
Tommy intentaba poner a salvo a Melissa y Merlyn. El caos se había adueñado de aquél bosque, y los gritos y disparos llegaban de todas
Alejandra Castello es Tommy
Alejandra Castello es Tommy
partes.
—Tranquilo, Tommy, todo saldrá bien —le dijo Merlyn con dulzura.
A pesar de que ellas ya sabían que era una chica, seguían tratándola de chico para no descubrirla ante el resto. Tommy agradecía ese detalle.
—No estoy tan seguro —dijo suspirando—. Tenemos que escondernos en algún sitio. Melissa no puede correr en su estado.
Merlyn asintió. Melissa le miró con tristeza. Tommy sabía que odiaba sentirse como si fuera un lastre.
—Hola, forasteros —Tres chicos salieron de entre unos árboles y se acercaban lentamente a ellas—. ¿Qué tenemos aquí? Una preñada y una vieja. ¿Eh, Kyle? ¿Habías visto antes a una vieja?
—Nu-nu-nunca —un chico rubio y pecoso sonrió—. ¿Y tú, Little Ji-jim?
El tercero se acercó aún más a ellas.
—No, y va a ser interesante —Miró a sus compañeros—. Matad al chico, dejad a esas dos. Nos divertiremos con ellas antes de matarlas.
—Ah, sí. Nu-nunca me he fo-fo-follado a una vieja —contestó el pecoso con un hacha en las manos.
Tommy se puso en alerta. Le temblaban las manos, pero sabía que debía actuar rápido. Sacó un cuchillo de un bolsillo y lo puso en alto. Los tres chicos rieron y señalaron el arma.
—Mira, Kyle, el niñito quiere hacernos pupa con un cuchillo.
—Déjamelo a mí. Quiero hundir mi machete en su cabeza —dijo Little Jim.
—Y yo quiero ver tus sesos esparcidos por todo el bosque —Big T apareció tras ellos y disparó a Little Jim en la cabeza.
Tommy empuñó el cuchillo y se lo clavó a Kyle en el pecho. El chico cayó al suelo arrastrándole con él. Kyle intentó arrebatarle el cuchillo a Tommy, que tuvo que asestarle varias puñadas para acabar con él.
El otro chico salió corriendo y desapareció entre los arbustos.
—Gra-gracias —dijo Tommy a Big T.
—No las des.
Big T guardó el arma. A su lado apareció Mandy abrazando su mochila. Tommy miró sus manos; estaban manchadas de sangre. Las frotó frenéticamente contra los vaqueros.
Un grito sonó cerca de donde se encontraban.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Melissa.
—No lo sé, pero debemos averiguar qué es —dijo Merlyn con preocupación—. Puede que se trate de uno de nosotros. Debemos ayudarle.
—Pero… —empezó a decir Tommy, pero se detuvo.
—Tiene razón —dijo Big T mirando a Mandy—. Si no llegamos a aparecer, estaríais muertos. Podrían necesitarnos. Iremos con cuidado.
Tommy asintió, asustada, y el grupo se dirigió con sigilo al lugar de donde provenía el sonido.
... Capítulo 59, próximamente ...